sábado 7 de noviembre de 2009

De Vacaciones (Hasta nuevo aviso)

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Bueno, luego de un prolífico mes de octubre (en donde la mayoría de mis escritos fueron programados un solo día, por eso tantos), creo que tomaré vacaciones de esto.

Siempre la idea ha sido retratar, lo más anonimamente posible, cosas que me pasan, que no me pasan, que no me pasarán nunca y a veces, mucha ficción.

También he tratado de no dar nombres, si son situaciones que de verdad me pasan o que se encuentre la ficción lo más alejada de la realidad posible... bueno, al menos lo intento.

Pero ahora tomaré vacaciones. Tanto porque la real motiviación de este blog (que ha sido su motor los últimos años), se ha ido disipando de mi mente... y dado que no existen muchas que hagan el peso en ese sentido... me retiro.

Por un tiempo.

Lo bueno, es que aunque son pocas, poquísimas personas las que leen esto, principalmente ha sido para desahogarme. Y la gran mayoría ni me conoce. Personalmente. Lo que es una ventaja...

Esto es un blog de catarsis, partió como una forma de ser parte de las redes sociales, luego escribir cualquier tontera, posteriormente (por ti pequeña principessa) empecé a hacerlo más seguido... luego pasó lo peor...

Y no paré...

Con el tiempo me he convertido en alguien más sombrío. Pero eso, que era de manifiesto casi obvio antes, ahora es solamente una parte profunda de mi, que aflora en este lugar...

Y dice lo que no diría jamás a nadie.

Pero basta de entristecerse siempre. Miraré hacia afuera y buscaré ese destino que está preparado para mi, el que realmente quiere que lo encuentre, el que realmente desea que estemos juntos... basta de expresar sentimientos antiguos y de victima...

Me daré unas vacaciones.

Siempre dije que si te olvidaba, mi pequeña dama, este lugar se acabaría. No se puede olvidar a la persona más importante en el corazón de quien siente de verdad. Pero sí, superarte.

Te superé. Pero te recuerdo. Y te llamo a veces en sueños.

No habrá nadie como tú... lo sé. Por eso, me tomo vacaciones.

También lo hago por aquellos que leen esto y que muchas veces se sienten aludidos. Porque piensan igual, sienten igual. No estamos solos en este mundo. Pasan y pasan personas en nuestras vidas, que así como llegan se van.

Si te quieren de verdad, siempre volverán, si quieres que vuelvan. Si no, sigue tu camino....

Hasta nuevo aviso, mi querida lirio...

martes 3 de noviembre de 2009

No hay nada que romper



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Me está pasando demasiado a menudo. Habrá que comenzar a dar vuelta la situación. Eso, o acostumbrarse. Como esto último no me agrada, tendré que ver cómo lo hago para dar vuelta la situación.

Confundo las cosas, quiero demasiado. Y como el desastre siempre viene de la mano de cualquier acto que realice (más que fatalista, observador de la realidad), todo termina de la peor forma. Eso me está cansando.

Seré realmente yo el problema? Nunca me lo cuestiono y lo doy por sentado, pero como que a veces me lo pregunto. No sé, tal vez sean los demás... no sé.

Ya no sé nada. Ni siquiera sé si tengo algún corazón que romper. Ya no está quedando mucho.

Lo siento tanto, de verdad que sí. Pero es lo que hay y habrá...

domingo 1 de noviembre de 2009

Carta Abierta

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A la soledad. A la tristeza. A la desolación. Al abandono. Al silencio. A todo lo que alguna vez fue. A lo que nunca será. A todo eso, le quiero decir adiós.

A los que estuvieron. A las que se fueron. A las que me quisieron. A las que me odiaron. A los que me desprecian. A mi mismo.

A la vida. A la muerte. A la ilusión. Al perdón. Al rencor.

Perdóname. En serio. Por mi actitud, por mis palabras, por mis acciones. Perdóname. Por trastocar mis sentimientos. Por dejar que éstos actúen por mi y no mi mente. Perdóname por ser débil. Perdóname por no manejar mi corazón.

Perdóname por ser tan intransigente. Perdóname por arruinar momentos. Perdóname por caer en tentación.

Perdóname. Te lo digo a ti. Solamente a ti.

martes 27 de octubre de 2009

Prozac - Cap 19


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No quería levantarme de la cama. Estaba mirando hacia el techo, buscando la mejor forma de terminar dopado. Hice un cóctel de pastillas tan grande para igualar lo que hacías tú, (sí, tú, la muerta) que solamente veía estrellas que daban vuelta a mi alrededor. Y yo mismo daba vueltas. Esta mierda no iba a acabar nunca, jamás.

Hasta que sonó mi BlackBerry. Puto teléfono, no era cómo me imaginaba. Si tuviera realmente ganas imperiosas de vivir, juro que me compraría cualquier otra mierda. Mala gráfica y delicados por todos lados, sobre todo en sus bordes, lo que hace que se vuelva más difícil cuidar a uno de estos que a un iPod Touch lo que ya es bastante qué decir.

Tomé el aparato y era una amiga. Antigua amiga. Ex amiga. Sí, suena extraño, pero era de las pocas mujeres a las que llamaba "amiga". Debe ser porque en su momento me rechazó y no nos vimos nunca más. Y eso me inspiró para abordar a las mujeres con el propósito de follar más que agradarles. Las dos cosas no van de la mano.

¿Porqué chucha me llama?, ¿debí haber cambiado mi número cuando pude?, ¿podré contestar sin decir "quiero morderte una mejilla para luego salpicar tu sangre en mi muralla" mientras le hablo?, y lo más importante, ¿qué quiere de mi?

-¿Aló? XXXXXX, cómo estás?, te debe extrañar que te llame...

-Sí, bastante tiempo. Pensé que para ti era un cerdo que sólo pensaba en vaginas y clítoris. Algo así me dijiste.

-Te llamaba para otra cosa. Si no estás muy ocupado.

-No, solamente me manoseaba la entrepierna mientras miraba al techo. Lo usual de un día domingo. Así que dime.

-Quería que nos juntaramos, si es que puedes...

(Juntarnos, si ni siquiera cuando éramos chicos esta mina quería juntarse conmigo, era yo el interesado en verla. Qué carajo quiere de mi)

-Déjame revisar mi agenda... esperame...

Tomo un frasco de prozac y veo que le queda un par de pastillas dentro. Busco un vaso de agua, siempre me dijiste que dejara uno al lado del velador y confort, sí, confort para limpiarte cuando te follaba y te dejaba tan húmeda...

Me da una arcada, pero es pequeña.

Tomo el vaso, le pongo agua, tomo pastillas y tomo el teléfono...:

-Claro que puedo cualquier día de la semana. Dime a qué hora y dónde.

-Juntemonos en el parque de siempre, de seguro lo recuerdas...

-Mmm, claro. Pero, dime si no fuera molestia que te pregunte... ¿qué quieres de mi?

-Conversemos de la vida. Creo que me hace falta un... ya sabes, viejo amigo...

(Eso es y será. Pero no me importa, puedo perder horas etéreas con cualquier persona. Si no es eso, es volarme, jalar, curarme o empastillarme)

-Bien. Mañana entonces, a las 3.

-Perfecto.

-Bien.

-Nos vemos XXXXXX... oye... ja, me reconociste la voz...

-Tu voz es lo último que olvidaría...

-Tonto. Hasta mañana...

Corté y lloré como un pendejo. Como si mañana fuera a ser el último día de mi vida...

domingo 25 de octubre de 2009

Lejanía y silencio


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Sí, la lejanía más el silencio llevan al olvido. A la tranquilidad en algunos casos, en otros a la nostalgia y en la mayoría a la pena.

Como ahora.

No me gusta alejarme, no me gusta silenciarme. Pero muchas veces es necesario. Más que nada porque hay que pensar en la otra persona, la tranquilidad es la madre de las soluciones. Es mejor eso a que se sigan rompiendo relaciones.

Pero, ¿cómo llegas a no decirle nada a alguien que hace tan poco le dijiste "te quiero"? Es complicado saberlo, pero es menos difícil hacerlo.

La lata está en sacrificar tus propios sentimientos por la estabilidad de los demás. Pero esa es harina de otro costal.