domingo, 14 de septiembre de 2008

Has perdido tu Esencia...


Han pasado muchos años desde que no te veían, 4 quizas. Y cuando comienzas a contar las cosas que has hecho en todo ese tiempo, el rumbo que has tomado y de repente viene alguien y te dice... ¿qué te pasó?... has perdido tu "esencia"... ¿cómo quedas?

Bueno, tienes dos opciones. O le encuentras la razón totalmente o te quedas pensando en qué has cambiado y sobre todo, cuál era tu esencia! No siempre te despiertas en la mañana diciendo: mi esencia es... No creo. Más que esencia, la cosa va por el lado que uno ha cambiado. Ya no es el mismo. Nunca se es el mismo, ¿sabías? Muchas cosas te hacen cambiar.

Hechos específicos, experiencias, conversaciones incluso, hasta personas que vas conociendo en el camino te hacen cambiar. Te hacen cambiar tu esencia. Ya no eres torpe, hablador, pesado... ahora eres sociable, más amigable y serio (por poner un ejemplo).

Ahora, uno puede cambiar, pero cuando llegue el momento en que te digan que tu "esencia" es la que cambia, la cosa es diferente en un 100%. La esencia de las personas es la que las hace diferentes unas de otras, como los perfumes entre sí. Si eso llega a cambiar, es porque no fue un cambio meramente superficial. Todo lo contrario. Fue profundo y sincero. No pierdas tu esencia... mejorala... esa es la clave.

Si eso fue lo que pasó, que te digan mil veces que cambió tu esencia. Porque solamente es tu interior el que manda lo que haces en tu exterior. Haz lo mejor por avanzar... y dejar la mejor esencia que nadie haya visto jamás.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Te vi

Te vi. Fue un accidente en realidad. Estaba pensando en otras cosas. Y te vi. Te reconocí. No puedo dejar de pensar más en esa imagen, rápida, fugaz...

Fue tan sólo un segundo, estoy seguro de eso. De hecho, fue solamente un instante tan pequeño... pero que para mi fue una eternidad. Y vi el futuro en ti, en mi, en nosotros. Una y otra y otra y otra y otra vez. De nuevo me ilusioné. Me brillaban los ojos viendo tu pelo, esos ojos, esos benditos ojos... esa piel, tú, completamente tú.

Quise acercarme... para decirte cuantas cosas sentía por ti, que mis sentimientos no habían cambiado, que deseaba que estuvieras bien, que esperaba que me sonrieras, que me dijeras alguna de esas cosas chistosas que me decías siempre. Pero no. No lo hice. De la misma forma en que nunca lo he hecho.

Sólo te miré ese pequeño momento y nada más. Creo que ibas apurada, pero feliz. Sé que ibas feliz. Y eso es lo único que me reconfortó. Seguí mi camino, indeciso y un poco confundido. Quizás no eras tú... pero el sólo hecho de imaginarlo, de pensarlo, de vivirlo... me hizo feliz un pequeño segundo en el día...

Un pequeño instante... te vi pasar... nada más... nada más.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Si me buscas, tú a mí...


No, no soy fanático de Candy Candy. Pero he estado pensando (ja!, gran novedad) en que definitivamente estoy cultivando un complejo de explorador increíble. Estoy en constante búsqueda de cosas, ya sea personas, situaciones y blablabla que me tiene un poco cansado la verdad... pero no me queda otra.

Creo que no me estoy conformando facilmente con un NO o con un "ya veremos" o con "esto no lo he hecho". Simplemente me puse mi trajecito de periodista investigador, indagador y de cazador... y listo, acá estoy. Creo que nunca había sido tan insistente, tan paciente, tan deseoso de intentar cosas que sé que sí pueden ser.

Hace poco tuve que retroceder en algo, pero no del todo. La esperanza es lo último que se pierde dicen por ahí, pero prefiero dejarlo en una dulce espera y pausa a la vista de los acontecimientos. Mucho va el cántaro al agua... dicen por ahí...

Otra cosa que me está interesando mucho tiene relación con la búsqueda de algo que fue parte de mi pasado y que he perdido. Para eso, me estoy entrenando todos los días porque, uno nunca sabe qué pueda suceder. También analizo si vale la pena hacer lo que voy a hacer. Aunque, como dicen por ahí (frase que me da vueltas y vueltas por cierto) se puede ganar mucho y perder nada intentándolo...

Creo que estoy siendo demasiado optimista, de hecho. Pero en fin, no queda otra que ver qué sucede y estar preparado contra cualquier cosa que pueda suceder... uno nunca sabe, nunca se sabe...

viernes, 5 de septiembre de 2008

Coincidencias


Fue como mirarse al espejo por breves instantes. Fue sentir que hay tantas similitudes en este mundo que no te lo puedes imaginar. Fue acercarse a lo que es ser testigo de tus propios actos.

Escucharte hablar sin ser tú. Comprender que no todo está perdido, si no que existe esperanza. Entender que no estás tan solo como piensas... solamente que bastaba con buscar. Conversaciones sinceras no todos los días se sostienen. Menos si en las mismas te das cuenta que lo que te pasa no es cosa exclusiva de tu persona. Conocí a alguien muy parecido a mi. Demasiado...

Cada palabra me decía que no estoy tan mal. Era reconfortante, a la vez que preocupante, saber que los problemas que puedes llegar a tener se pueden reflejar en otra persona, actitudes, comportamientos, dichos, hechos... tantas cosas que te dicen: vaya... no soy un error después de todo...

Puede sonar duro, puede sonar frío, pero hay que reconocer que el saber que no eres el único que sufre por una causa perdida o que llora cada vez que escucha una canción, es más bien algo que te deja pensando "no me he equivocado tanto"

Ahora entiendo lo que es superar algo. Tengo un presentimiento de que algún día, de que pronto, olvidaré esos desaciertos, esos desprecios, esa decepción, ese dolor... Algún día, algún día...

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Solo de soledad. No de solamente.


Ultimamente me ha tocado hacer un montón de cosas. Relacionadas más que nada con la Universidad, claro que, no con ramos o cosas así, algo externo. Ese algo no ha resultado como esperaba, de hecho, creo que ya no resultó en vista de los acontecimientos.

Todas las cosas que he hecho las he tenido que hacer solo, porque las circunstancias me han llevado a eso. Hasta ahora no había tenido inconveniente, pero hoy caminé lentamente por la calle, estaba lloviendo además, y sabiendo el fracaso me sentí solo. Muy solo. Demasiado solo. Sin apoyo, sin nada. Solo.

Lo elegí así en cierta medida. Pedí ayuda muchas veces y no se me dio. Pero no es eso de lo que me quejo. He hecho tantas cosas solo. Camino solo, compro solo. Me siento solo en general y esta situación solamente me lo ratifica. No tengo a nadie y me cansa, me duele, me basta... no deseo esto, pero así están las cosas y debe ser por algo... quizás debe ser por algo...

No sé qué hacer. En realidad, necesito imperiosamente a alguien, solo ya no puedo. Te prometo que no quería llegar a esto, a sentir esto nuevamente. Hasta cuando mierda me sentiré tan mal todos los días, hasta cuando mierda pensaré en lo que es mejor para otros y no para mi... hasta cuándo...

Desearía comenzar todo de nuevo... y no seguir así. No quiero. No quiero más.

domingo, 31 de agosto de 2008

Miro hacia el techo...


Miro hacia el techo. Veo la madera antigua sobre mi cabeza. Veo también las paredes... esas paredes que tocabas... y decías cuan viejas te parecían y cuan suaves eran a la vez en tus manos. Veo y no dejo de ver... observar, analizar, recordar...

Camino por esa alfombra, ese suelo... suave y firme. Todo mi alrededor posee esa aura que ya no está. Busco en mis cosas y veo como guardo cada cosa que me recuerda un pasado mejor. Siempre el pasado es mejor ante un presente sin sentido, no te parece cariño?

Sigo caminando y veo ese espejo que tuvo tantas veces tu bello reflejo. Ese espejo que me dice que sólo volverá a reflejarte cuando ya me haya ido. Cuando no haya nadie que lo pueda contemplar. Sin querer tropiezo con esa silla, donde dejabas tus cosas, donde tantas veces te sentaste, me esperaste, lloraste, te enojaste, te reíste... silla de mierda que ahora me mira fría ante mis ojos de vidriosos...

Miro mi cama donde tantas veces conversamos, lloramos, nos reímos... vacía... me mira fría y vacía; lo peor, es que debo dormir en ella todas las noches y extrañar tu silueta que cada día abrazaba. No basta con cerrar mis ojos. Ni siquiera basta con cambiarme de lugar constantemente y de no dormir... se trata de no poder seguir... no poder seguir soportándolo...

No puedo más que dejar de mirar. Pero no sirve, no basta... hasta tu olor inunda este lugar. El velador espera ansioso que lo toques... la puerta está desesperada porque la toques, porque la cierres... como a mis heridas, esas que no me dejan en paz, pero que a la vez me hacen recordar lo feliz que fui entre estas viejas cuatro paredes...

Y miro hacia el techo y sólo veo recuerdos, nada más...

jueves, 28 de agosto de 2008

El Gusto II


Hace mucho, pero mucho tiempo, cuando era más pequeñín, escribí sobre el gusto de las mujeres en este mismo Blog. Cuales eran los hombres que preferían por sobre otros, etc. Recuerdo que los comentarios fueron favorables, de hecho, creo que le apunté bastante a lo que quería llegar.

En esa época, mucho de lo que escribí contenía un poco de pica, para que vamos a andar con cosas. Y ahora, me aventuro a escribirlo... con un poco más de experiencia adquirida, hay que decirlo. Claramente que las cosas cambian, pero creo que el quid del asunto no ha cambiado. Simplemente soy un producto sin consumidores. Falta de posicionamiento quizás. O tal vez, soy simplemente demasiado extraño como para ser considerado un producto.

Generalmente pasa que las mujeres buscan protección y un buen árbol al cual arrimarse, me refiero en este punto a que desean alguien que siempre esté firme, que nunca se muestre más humano de lo que ellas pueden ser (o sea, practicamente cero sentimientos de tristeza, pena, preocupación, etc) y que siempre estén ahí. En lo último estoy de acuerdo, pero en el resto no me puedo incluir.

Soy demasiado humano y puedo decir con propiedad que eso demuestra debilidad hacia las mujeres... "le puedo hacer daño" o "no es lo suficientemente fuerte para mi" son cosas que se les pasan por la mente. Por eso, termino siendo el "amigo ideal"... ya, eso puede ser, pero mierda!... resulta que soy hombre también, gracias...

Entonces tenemos: buscan un buen pedestal al cual afirmarse y que no se caiga jamás. Ese pedestal no tiene problemas ni es sensible y mucho menos demuestra pena. Eso buscan. Qué más entonces podemos rescatar; veamos, el hombre que buscan es poco cariñoso. Sí, sí, increíble pero cierto, un gran porcentaje de mujeres busca alguien que les diga "te amo" después de ellas. Antes, uf... antes es fatal!

Demuestra tus sentimientos hacia ellas antes que ellas (sic) y verás como se alejan. Es fácil y rápido, no cuesta mucho hacerlo. Creo que se deben sentir presionadas en cierto sentido a que uno desee que sientan lo mismo. Si supieran que es sólo un acto de sinceridad, pero pocas lo ven. Y si lo ven... lo dejan pasar. El concepto de "muchos peces en el mar" es su leiv motiv...

Sigamos: segundo, buscan un tipo asentimental. Ojalá que diga te quiero cuando ya estén casados con hijos. El hombre que buscan debe ser un poco malo, pesado o en su defecto pasivo. Los hombres que son demasiado buenos se van a la cresta, se los digo desde ya.

Tenemos también, por último, al tipo que menos amistad tengan. Mientras más amigo eres de una mujer, menos hombre eres hacia ella. Te vuelves inmediatamente en alguien más de por ahí. A menos que a tu amiga le gustes de antes, es la única posibilidad, pero es vaga e improbable.

Creo que con esto concluyo por ahora. En todo caso, nunca hay que perder las esperanzas. Tanta espera al fin y al cabo, tiene una recompensa que bien vale la pena. Dicen por ahí, me han contado...

martes, 26 de agosto de 2008

Maldad


El otro día me estaba cuestionando un par de cosas. Más que nada, estaba pensando en qué se cataloga exactamente como maldad. Muchas veces cuando haces algo te dices "oh... qué malo que fui..." o "me pasé pa' malo"

En el fondo me gustaría saber, cuál es el comienzo y el final de la maldad. Quizás, la maldad pura es la que se hace con intención. Esa que se hace "con querer queriendo". Esa es la verdadera maldad. Como cuando cuentas una copucha de alguien y sabes perfectamente que puedes hacerle daño a la otra persona hablar de eso... o cuando no asistes a una cita que es importante para el otro simplemente porque no te importa.

Eso es. Esa es la clave. La intención. Cuando piensas en hacer algo que sabes que está mal, ese es el instante en que cometes una maldad, una pura y santa maldad. En todo caso, tampoco se salva quien las comete sin desearlo... demasiado seguido.

Claro, tal vez sin darnos cuenta hacemos cosas malas (y muy malas) y solamente nos damos percatamos cuando las cosas no tienen arreglo. Demasiado tarde. A eso se le llama simplemente: error.

Y estoy cansado de cometer error tras error... ¿no te pasa eso también? Por lo menos, tratar de enmendarse es un comienzo. Para así terminar con este espiral de maldad... bueno, tal vez exagere un poco... sólo tal vez...