No siento nada. Absolutamente nada. Es como si mi alma se hubiera transportado hacia otro lugar ante mejores esperanzas, mientras que mi cuerpo y mi cerebro (principalmente), se encuentran haciendo acto de presencia ante el resto de las personas. He llegado hasta este punto simplemente porque me lo has permitido. Me has dejado hacerlo.
No puedo más que seguir esperando a que mi alma se digne a volver ante mis acciones y pueda establecer nuevamente una conexión con mi persona. Mientras tanto, soy una persona que cada vez se aleja más de la humanidad, que está poseyendo gotas de sentimientos en su interior y que solamente puede esperar seguir la misma actitud de aquí en adelante.
Cada vez soy más un ente que camina entre las personas y las observa, mas no las comprende ni desea entenderlas ni desea comprometerse con ellas. Tal vez porque ha sufrido, tal vez porque ha hecho sufrir, tal vez porque nunca lo entendieron, tal vez porque no desea conocer más corazones que puedan dañarlo.
Sea o no sea así, siento que me alejo demasiado, necesito un cable a tierra, lo necesito pronto, sino, las cosas que pueda hacer, las decisiones que pueda tomar serán totalmente arbitrarias. Y no sé si serán las mejores. No siento nada. Ahora, absolutamente nada (por ahora).


