viernes, 31 de diciembre de 2010

2010

Se acabó. Un año que no me dejó planear muy bien las cosas. Sobre todo por el accidente que tuve en enero pasado. Eso me mató más de 2 meses y aún tengo secuelas. Creo que la cojera no es fácil de superar...

Lo que pasó, me demostró que pocas son las personas que realmente se preocupan. Otras, ni siquiera estuvieron ahí. Fuera de eso, conocí, sin esperarlo, a algunos apoyos que me sirvieron para seguir adelante, ante algo que muchas veces se me escapaba de las manos.

Luego, las cosas solamente se dieron porque sí. Nada, absolutamente nada nuevo bajo el Sol. Solamente que el trabajo, en los últimos meses comenzó a ponerse más divertido. No por lo que hago, para nada, si no por los beneficios que trae. Quise mejorar las condiciones. Logré cosas, pero al parecer no las suficientes. Y en eso estoy (aún). Algo que puede que cambie radicalmente...

Todas esas decisiones no las tomé con apoyo de nadie. Solo. Como hace tiempo no lo hacía. No necesitaba a nadie imperiosamente para resolver mis problemas, las cosas estaban saliendo solas. Ya no necesitaba que estuviera ahí...

Y me fui ensimismando en la soledad. Al final, solamente existía yo. No desde un punto de vista egoísta, todo lo contrario. Fue el hecho de que ya nada me rodeara. Y eso, no lo planee...

Así de raro se fue desarrollando el año. Hubo tranquilidad, estabilidad, pero siempre recuerdos, los qué tal sí y cosas parecidas que no te dejan ser al 100%...

Y personas que van y vuelven...

Cosas buenas hubieron, sin duda. Pero la mayoría de las veces, la rutina las consumía. Eso no lo quiero. Vade retro, rutina! Eso quizás cambie tarde o temprano. Es por eso que pienso planear mejor las cosas para el año venidero. Acabar con la soledad, reafirmar situaciones, volver más firmes y definitivas mis decisiones y jugarmela por mi. Ya no por lo que desee rodearme.

Así debe ser.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Cambio de dirección

Pensé que al final, mis planes de crecimiento iban bien. Todo estable, todo de a poco. Pero, creo que no era así. Cuando uno se entera de ciertas situaciones, hay que tomarlas en serio y actuar, aunque modifique mis planes abruptamente. Eso haré.

No me queda más remedio que ver si encuentro una solución o simplemente cambiar todo. Fue inesperado, tal vez hasta fuerte. Pero lo bueno, es que podré actuar y fue tan inesperado!

Qué diablos. Al final del día, me encantan los desafíos así...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sólo una cosa me gustaría...

Que todo empezara de nuevo. Jugarmela. Perder. Superarlo. Seguir...

Sí, es más de una cosa. Pero todo va relacionado! Quisiera que las cosas fueran así, como las imagino... que hayan sido así, que eso estuviera pasando. Pero no siempre se puede tener lo que se quiere. Sobre todo, si se toman decisiones estúpidas que pueden afectar tus deseos fuertemente... Como generalmente me pasa...

Ojalá las cosas resulten mejor de ahora en adelante. Cuando todo, todo... olvidalo.

martes, 28 de diciembre de 2010

Sin Ayuda...

Sin pensarlo siquiera, alguien quiso ayudarme. A que viera lo evidente, a que me diera cuenta de que me hace mal. Me desestabiliza.

"Nunca te verá de otra forma, aléjala de ti"

Eso fue lo que me decían. Pero yo quería llevar las cosas de otra forma, aún con esperanza, aunque fuera mínima, aunque en realidad las cosas jamás llegaran a buen puerto, aunque finalmente no sacara nada con intentarlo siquiera. Quería hacer las cosas sin ayuda...

Pero siempre escucho los consejos. Si te los dan, por algo será... tal vez. Ella no lo hace de mala intención, sentí sinceridad en sus palabras. Pero quiero ver esto por mi forma.

Sufriré ante la verdad que ya conozco. Así deben ser las cosas. Lo merezco. Por dejar que las cosas llegaran hasta este punto... por dejar que mi corazón haga lo que quiera... por eso lo merezco.

Debe de ser así. Como van las cosas. Sin ayuda. Sin ayuda de nadie.

Gracias de todas formas...

lunes, 27 de diciembre de 2010

Malditos Sueños

Soñé una vez más con ella. No la vi, no la pude ver. Pero la sentí. Ese sentimiento que a la larga, me deja pensando en la nostalgia. El sueño era extraño, rozando lo bizarro. A pesar de eso, era creíble. Raro.

Era un mail tuyo. Me mandabas un mail. Que me parecería raro que te comunicaras conmigo, pero que me necesitabas. Querías mi ayuda. Y allí debía estar para ti.

Comencé a buscarte por un pasillo grande, largo... y nunca llegué a ti. Hasta que, como la vida real, simplemente desperté. Ya no estabas. La verdad, nunca estuviste: En mis recuerdos, allí siempre estás y en mis sueños también porque, fuera de todo, siempre te recordaré, aunque sea un momento pequeño en tu vida... aunque sea un instante cada 100 años...

domingo, 26 de diciembre de 2010

Quisiera decirle...

Un pequeño saludo. Solamente para saber cómo está. Pero, no debo hacerlo. Es algo que debería tener asumido. Ella no quiere saber si quiera de mi existencia. Es más, ya no sabe quién soy realmente... Para qué volverla a traer a mi vida sin necesidad...

Ella no quiere, yo tampoco debería querer. El único recuerdo que tiene de mi es más bien vago. No fui importante en su vida. Para nada.

Lo sé, lo siento.

Es lo único que me duele más de todo esto al final del día. Que no haya podido lograr ser alguien importante en su vida, tanto o casi tanto como ella para mi. Eso me duele. Pero lo dejo pasar, como solamente puedo dejar pasar las cosas que ya no son de mi incumbencia. Esta es una de ellas. No puedo pelear por eso.

Así es la vida.

Olvidé hablarle. Seguro, esta semana volveré a olvidarlo. Es mejor así. Que siga sin recordar que alguna vez existí.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 20 (FINAL) (Re-Publicación)

Llegué a la oficina a la misma hora de siempre. La gran diferencia, era a lo que iba. Renuncié. Le dije al pelotudo de mi jefe, que no era más que un maricón, así que podía meterse su mierda de negocio por la raja, preferentemente ayudado por su asistente, el cual era gay y le tenía ganas hace tiempo.

Se lo dije tan bajo que parece que lo único que escuchó fue la parte de mi renuncia y se despidió afectuosamente, preguntándome cuándo me iba.

Ahora, hijo de puta. Lo último, al parecer, tampoco lo escuchó o se hizo el tarado.
Me iban a hacer despedida los muy envidiosos hijos de la gran puta. Que se vayan al carajo, para lo poco que recibo fue bastante lo que les di. A algunas, les di mucho más, de hecho.
De ahí, la última cita.

Hace años no entraba a ese parque. Era como siempre. Poca gente, muchas parejas. Esto último, apestante... sobre todo por el hecho que las mismas no se conforman con pasear, conversar, reír y entre medio besarse. Si no que de frentón, tirar.

Hijos de la más malsana, chupapijas y puta del mundo.

Me senté en ese asiento al lado de los negocios principales que tantas veces había visto y esperé. Siempre tengo que esperar, si no se trataba de la muerta que era más puntual.
3,2,1...

Llegó con su cara de apuro, de hastío. Pero feliz de verme. Alguien feliz de verme. Curioso.

-Tanto tiempo...

-Demasiado...

Conversamos muchas horas sentados ahí. Le conté que había renunciado, entre medio balbucié de mis sadismos sexuales acostumbrados, etc.

Ella me decía que estaba casada (mira tú) y que quería formar familia, pero aún no, ya que le gustaba lo que estaba haciendo. Sinceramente, no logré entenderle qué chucha hacía. Debe ser porque no me cabía en la cabeza que fuera feliz.

Después de haberla conocido cómo era.

Siempre fue triste, solitaria, melancólica, tímida, llorona, callada. A la vez que enferma. Me agradaba. Por eso me acerqué a ella y sentí cosas por ella.

La última mujer por la que sentí algo. Te imaginarás que la conocí después que al cadáver.
Yo sacaba lo gracioso de ella. También, veía como finalmente era bastante audaz, pero reservada.

Y también supe lo que era un beso.

Uno tierno, sincero. Uno humano, más bien.

Pero, un día, fin. Todo acabó. Se desapareció. De hecho, la semana que le di un beso. Se puso roja, de todos colores en realidad y huyó. No la vi más, ni supe de ella. No admitir y esas estupideces incluídas.

Sin embargo, la perdoné por nunca decirme nada. Total, tuve la culpa, la personalidad de la tipa era así, no podía esperar más.

Aunque si arrancaba pa un beso, una cacha imaginate...

Ahora resulta que está casada. Y me contactó para pedirme disculpas. Me dijo que siempre pensó que el feliz era yo y que qué me hizo cambiar tanto...

Me quedé callado cinco largos minutos, pero no incómodos, solamente largos. Le dije que no pude ser feliz por el rechazo. Por el dolor. Por el mal ojo. Por el dolor. Por el deseo. Por la maldad. Por el dolor. Por las pastillas. Por querer mucho. Por dar poco. Por recibir nada. Por el dolor. Por la desesperación putrefacta de sentir ser un ser sucio que no merece la felicidad porque la soledad es mucho más simple. Porque le hago daño a la gente. Por no merecer esto. Por ser un tirao a gente. Por el dolor. Por ella.

Por ella. Por ella. Por ella. Por ella. Por ella. Por ella.

Por el dolor.

Me paré, me fui corriendo. Ella me trató de alcanzar y entonces...

Subí a mi auto y me gritó de lejos:

-Siempre te amé. Nunca olvides eso. Perdóname...

Y aceleré. Nadie, nunca JAMÁS me ha dicho te amo. Llegué a mi casa aborreciendo mis putas decisiones, tomé un cuchillo, me corté la yugular con el cuchillo más filoso de mi casa de manera tan profunda que no hubiera la menor posibilidad de salvarme... me tendí en la cama, me desangré y dejé de ser una molestía para la muerta, que solamente pensó que era una persona madura y por eso se metió conmigo, pero se metió con un pendejo que jamás pudo entender a una enferma y que luego se folló a medio Santiago buscando el sabor de su entre pierna sin un "te quiero" de vuelta, que besó a una amiga que era tímida y vulnerable y que le hizo daño hoy en la tarde, ella solamente quería verme, murió, basta, se acabó...

Este remedo de ser humano que apesta de manera subcutánea se va. Pierdo la conciencia. No siento nada. No escucho nada. No huelo nada. Dejo de respirar.

Mierda. Cuanto necesito un prozac ahora.

FIN

martes, 21 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 19 (Re-Publicación)

No quería levantarme de la cama. Estaba mirando hacia el techo, buscando la mejor forma de terminar dopado. Hice un cóctel de pastillas tan grande para igualar lo que hacías tú, (sí, tú, la muerta) que solamente veía estrellas que daban vuelta a mi alrededor. Y yo mismo daba vueltas. Esta mierda no iba a acabar nunca, jamás.

Hasta que sonó mi BlackBerry. Puto teléfono, no era cómo me imaginaba. Si tuviera realmente ganas imperiosas de vivir, juro que me compraría cualquier otra mierda. Mala gráfica y delicados por todos lados, sobre todo en sus bordes, lo que hace que se vuelva más difícil cuidar a uno de estos que a un iPod Touch lo que ya es bastante qué decir.

Tomé el aparato y era una amiga. Antigua amiga. Ex amiga. Sí, suena extraño, pero era de las pocas mujeres a las que llamaba "amiga". Debe ser porque en su momento me rechazó y no nos vimos nunca más. Y eso me inspiró para abordar a las mujeres con el propósito de follar más que agradarles. Las dos cosas no van de la mano.

¿Porqué chucha me llama?, ¿debí haber cambiado mi número cuando pude?, ¿podré contestar sin decir "quiero morderte una mejilla para luego salpicar tu sangre en mi muralla" mientras le hablo?, y lo más importante, ¿qué quiere de mi?

-¿Aló? XXXXXX, cómo estás?, te debe extrañar que te llame...

-Sí, bastante tiempo. Pensé que para ti era un cerdo que sólo pensaba en vaginas y clítoris. Algo así me dijiste.

-Te llamaba para otra cosa. Si no estás muy ocupado.

-No, solamente me manoseaba la entrepierna mientras miraba al techo. Lo usual de un día domingo. Así que dime.

-Quería que nos juntaramos, si es que puedes...

(Juntarnos, si ni siquiera cuando éramos chicos esta mina quería juntarse conmigo, era yo el interesado en verla. Qué carajo quiere de mi)

-Déjame revisar mi agenda... esperame...

Tomo un frasco de prozac y veo que le queda un par de pastillas dentro. Busco un vaso de agua, siempre me dijiste que dejara uno al lado del velador y confort, sí, confort para limpiarte cuando te follaba y te dejaba tan húmeda...

Me da una arcada, pero es pequeña.

Tomo el vaso, le pongo agua, tomo pastillas y tomo el teléfono...:

-Claro que puedo cualquier día de la semana. Dime a qué hora y dónde.

-Juntemonos en el parque de siempre, de seguro lo recuerdas...

-Mmm, claro. Pero, dime si no fuera molestia que te pregunte... ¿qué quieres de mi?

-Conversemos de la vida. Creo que me hace falta un... ya sabes, viejo amigo...

(Eso es y será. Pero no me importa, puedo perder horas etéreas con cualquier persona. Si no es eso, es volarme, jalar, curarme o empastillarme)

-Bien. Mañana entonces, a las 3.

-Perfecto.

-Bien.

-Nos vemos XXXXXX... oye... ja, me reconociste la voz...

-Tu voz es lo último que olvidaría...

-Tonto. Hasta mañana...

Corté y lloré como un pendejo. Como si mañana fuera a ser el último día de mi vida...

domingo, 19 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 18 (Re-Publicación)

Han pasado algunos meses desde ese maldito día. Ahora, no me queda nada más que la mierda de rutina que me envuelve. No tengo nada más que eso a mi alrededor, además de mi secretaria cómplice que, desgraciadamente, se conforma solamente con sexo. Digo desgraciadamente no porque sea algo que me moleste, si no que CON ELLA me molesta.

Es que, lo chupa mal.

No solamente debo lidiar con una enferma ninfómana que no sabe practicar el sexo oral, si no que también debo lidiar con el hecho de que en las noticias ya se está dando a conocer esta desaparición. La muy puta pertenecía (se metió con un saco de weas con plata) a una familia bastante reconocida en Europa (poderosa sobre todo) y eso me molestaba. Algún día podrían averiguarlo, además que también me afectaba el hecho de que se follara a ese imbécil que salía a cada rato por la tele.

Tenía cara de tenerla chica.

Por suerte, mientras avanzaban los meses, salió un loco medio imbécil (habemos pocos locos que somos inteligentes, se nos llama genios incomprendidos) que dijo que la violó y se la comió, que iba a pedir rescate, pero le dio hambre verla desnuda y sangrando.

Hay cada psicópata.

Así que el caso se cerró con el pobre tipo pasándose películas (tal vez fue a otra a quién se lo hizo y las confundió, qué carajos sé) y el caso cerrado. Todo a mi favor, como por fin debieron ser las cosas desde el principio.

Así y todo, me daba pena. Al final, tuve que eliminar ese peso que tenía en mí única y exclusivamente porque el monstruo que ella me implantó al follar conmigo fue creciendo y creciendo hasta encontrarla, para casi volver a penetrarla como tantas veces imaginé, para terminar...

De todos modos me daba pena.

Ahora veo todo de mejor forma. Incluso a la puta de mi secretaria. No lo sabrá chupar, pero por lo menos sabe guardar un secreto.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 17 (Re-Publicación)

Y llegamos a un terreno baldío que está a los pies de la Pirámide, cerca de donde yo vivía antes. Relativamente cerca, pero barrios que conocía muy bien. De pronto, al ver el cuerpo amarrado fuertemente en bolsas de basura, me di cuenta que había un solo lugar dónde hacerlo desaparecer y con qué hacerlo desaparecer.

-Vamos por parte, como decía nuestro colega Jack...

Dije, mientras comencé a cortar pedazo tras pedazo ese puto cuerpo que TANTO me había hecho sufrir y que ahora yacía eliminado, pulverizado, inerte, ante mi mirada fría, maldita, esquizofrénica, acompañado por una mujer tanto o más enferma que la que acababa de matar y que, seguramente, terminaría matándose camino a casa, por la impresión.

Había tiempo y ganas, así que luego de cortar los pedazos del cuerpo, comencé a echarle parafina y a quemarlos, tanto como fuera posible. Era un lugar apartado y nadie, absolutamente nadie llegaría a molestarnos.

Había tiempo.

Luego de ver cómo se carbonizaba todo, encontramos un chuzo en el lugar, por lo cual (siempre y en cada momento) con los guantes de cuero de vaca que compre en mis últimas vacaciones en Europa (putas como las de allá no hay en ninguna mierda de país), comenzamos a pulverizar cada trozo de osamenta o miembro que estaba en el lugar.

No digo que no fuese asqueroso.

Luego, volvimos a quemar el lugar, poniendo aserrín encima de lo que aplastamos. Y de nuevo lo hicimos, esta vez, con diarios viejos (que habían en mi departamento). Luego, comenzamos a regar el lugar, gracias a que había un pozo cerca (todas las condiciones dadas, el puto lugar era ideal).

Después, volvimos a poner aserrín, aplastar y quemamos por última vez. Después, esparcimos cal, tierra de hoja, dejamos parejo el lugar (que era amplio, por ende difícil de rastrear) y listo. Lo contemplamos un pequeño instante.

No podía creer lo que acababa de hacer. Era ella a quién maté. Lloré, lloré y no pude dejar de llorar, mientras reía y lloraba y mi secretaria se fue al auto, prendió un pucho, lo fumó y también lloraba en el auto, sentada...

Caí de rodillas y lloré y reí y reí y lloré...

-Seca esas lágrimas (me dijo sollozando mi secretaria) y vámonos a casa...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 16 (Re-Publicación)

Cuando llegó, se sintió abatida. Estoy seguro que le impresionó ver un cadáver en mi cama. Más aún, cuando allí habíamos hecho el amor tantas veces, las mujeres son muy impresionables. Entonces me preguntó que qué había sucedido, que porqué las cosas habían llegado a ese punto y, obviamente, quién era la tipa muerta tendida en mi cama.

Le dije su nombre. Entendió de qué se trataba todo.

Entonces, comenzó a dar vueltas por la habitación buscando una serie de cosas para poder llevarse el cuerpo. De pronto, la vi siendo participe de un crimen, podríamos decir, pasional. Aunque en gran medida, también es culpa de las pastillas que tomo. Realmente pueden hacerte mal, no querida?

Fue allí cuando vi fijamente el culo de mi secretaria, mientras trataba de sacar el cuerpo de mi cama. Me le tiré encima y la quise penetrar. Y así fue. Lo hicimos al lado del puto cadáver de esa puta de mierda. Y fue altamente excitante, tanto que me corrí más de una vez en un solo polvo.

Me ha pasado a veces, nada anormal.

De repente nos vimos los tres tirados en la cama, los 3 bajo la petit mort, aunque una ya llevaba una large mort, pero para el caso es lo mismo. Nos vestimos y comenzamos a movernos para disipar las dudas. Nadie debía darse cuenta de que sacábamos un cadáver de mi loft. Por suerte, mis mierdas de vecinos ni siquiera saben cómo se llaman entre ellos, tan apersonales, tan escoria, que, cuando tenga oportunidad, también los eliminaré, menos a la niña de al frente, tiene 16 y promete ser tan estrecha como su entrepierna intenta mostrarme. Sabores que debo, sin duda, aprovechar.

Por suerte poseo una maleta lo suficientemente grande como para que quepa el cadáver. Así que, es solamente cosa de doblarla bien para acomodarla. Le rompimos la espina, lástima. Pero, cabía. Eso era lo importante. Así que nos movimos ligeramente hacia el auto, con cara de calientes, aún estábamos así, pero más exagerada, así si alguien nos veía iba a creer que nos íbamos raudos hacia unas vacaciones juntos.

En ese momento, veo a la niña de 16 con su uniforme escolar. Qué ganas de tomarla del brazo y tirarla a mi cama, y darle lo que tanto quiere, cómo se mueve, cómo camina, cómo se le ven esas piernas que quiero lamer...

Me distraje. De nuevo.

Subimos al auto. Entonces, eché la maldita maleta y partimos. Qué hacer con el cadáver.

-Tengo una buena idea. ¿La combustión espontánea es para ti una opción?

Pensé un momento en que esto es una soberana molestia.

-Hagámoslo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 15 (Re-Publicación)

Estaba apretando fuertemente su cuello. Sin darme cuenta, comenzaba a cerrar sus ojos lentamente. Esos ojos que alguna vez miré tan fijamente, mientras la follaba. Adentro. Afuera. Adentro. Afuera. Los entrecerraba y le brillaban, de placer, gozo, amor. Esa vez, juro que detecté amor.

Así que lo metía más fuerte. Adentro. Afuera. Adentro. Afuera. Adentro...

Ahora, no estaba en medio de un polvo. Estaba ahorcándola de la forma más dolorosa posible, pero a la vez, la más silenciosa. Esa maricona se lo merecía, por puta. Por toda la mierda que me hizo pasar, por todo lo que me hizo y me sigue haciendo hasta el día de hoy...

-Te gusta calentarme, cierto? Te encanta ver como se me abulta el paquete, pero sabes qué? Eso se acaba hoy, AHORA. Todos estos años de mierda pensando "porqué", pensando en qué había pasado. Eras tú, después de todo, eras tú la desequilibrada, la enferma, la esquizofrénica, la bipolar, la fronteriza y toda esa mierda psiquiátrica que los doctores intentan meterte en la cabeza. Eres una puta que no sabe respetarse ni siquiera a sí misma y ahora, mirame, mirame fijamente perra concha de tu madre, que soy un reflejo de todo lo que fuiste, eres y serás siempre por los siglos de los siglos, amén...

Comenzaron incoherencias en mi mente. Era de suponerse. Estaba a punto de terminar con una vida humana y no me era agradable en lo absoluto. Pero ese era yo siendo persona, el yo siendo victimario, el yo siendo asesino. De pronto me dijo algo que estuve esperando cada vez que follaba a una mujer, cada vez que me cagaba a algún weon en la pega, cada vez que cometía una injusticia frente a la sociedad, cada vez que miraba fuera de la ventana esperando una llamada que fuera de...

-Perdón. Por favor, perdónameeee...

Y fue su último suspiro.

Estuve dos horas con la cabeza gacha y las manos temblando. Ella, solamente era una mancha en la cama del departamento y mi vida, era parte de esa mancha lo que me provocaba escalosfríos y espasmos cada 5 ó 7 minutos. Por primera vez en años, en muchos años, lloré. Como un niño pequeño que necesitaba un dulce.

Caminé, caminé y caminé hacia la ventana del loft y vi hacia el suelo. Entonces, me di cuenta, que aunque fuera capaz de matar, no llegaba al punto de eliminarme a mí mismo. Tomé mi BlackBerry Bold y llamé a mi secretaria. Fue como llamar a tu mejor amiga y que ella llegara de inmediato a ayudarte. Tu mejor amiga.

Me he puesto sentimental. Me han dado ganas de vomitar mi Alfombra Persa. Asco.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 14 (Re-Publicación)

Paseamos en mi auto, luego de conversar en aquel restaurante. Es como si volviera al pasado, pero con la diferencia de que no andábamos abrazados por el Metro de Santiago queriéndonos. Seguía hablándome de su vida, de las cosas que le pasaban, de las cosas que quería que le pasaran. Con esa voz que me hacía sentir persona, con esa actitud que me hacía recordar que las cosas fueron buenas en algún momento.

Le dije si quería follar. Me miró y me dijo que fuéramos a mi departamento y viéramos. Con eso comprobé que había cambiado.

Al menos eras fiel puta de mierda.

Debo confesar que estaba demasiado nervioso. Como nuestra primera vez. En que me mostraste el amor que podía sentir de otra persona... cosa que no he vuelto a hacer, eso le resta, digamos, fuerza a los orgasmos.

Te mostré el lugar como si fuera un niño pequeño, rápidamente, esa sonrisa con la cual te recordaba y que alegraba mi corazón (en algún momento tuve eso que llaman corazón) se presentó. Me estaba ablandando.

Sí, eso era. Me estaba ablandando.

Y ahora comenzabas a felicitarme por todo lo que he logrado, por todas las cosas que tenía, por lo que estaba haciendo por lo que iba a hacerte maraca de mierda, te tomé por la cintura y te besé como antes besaba, con fuerza, pasión, con nuestras lenguas jugando. Te llevé hasta la cama jugando con tu entrepierna y la mía, mientras se rozaban, nos tendimos y te dije que siempre estaría aquí para ti, que no me dejaras, pero lo dije bajo, muy bajo, tanto que ni siquiera yo mismo entendí lo que dije y me miraste con esos ojos llenos de deseo, que de pronto pararon.

-No, mejor no, ya? Esto nunca debió haber sido ni será. Ni volverá a seeeeeee......

Antes de que terminaras la frase, ya te estaba ahorcando. Fuerte. Cada vez más y más y más y más y más y más y más y más...

jueves, 9 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 13 (Re-Publicación)

Al saludarla, sentí nuevamente su piel. Esa piel que me recordaba las veces que abusó de mi y las veces en que fue recíproco. Al escuchar su "hola", con esa voz temblorosa, no pude más que imaginar que la tenía al frente diciéndome cuanto me quería, mientras deslizaba sus manos en mi entrepierna y urgueteaba hasta encontrar lo que le producía mayor placer.

Es la misma puta de siempre.

Nos sentamos, su figura no está igual que hace años. De hecho, diría que está como cuando la conocí, luego enflaqueció, cosa desagradable para mi, aunque no niego que hay flacas que son excelentes en la cama, que es lo fundamental en una relación basada en el sexo, sexo y un poco de masoquismo, pero en este caso si uno conoce a alguien con buenas curvas, creo que debería quedarse así o cuidarse. A pesar que sé que la razón fundamental de que estuviera así cuando la conocí, fueron las pastillas, ella sí tomaba, no como otras maracas que te obligan a actuar enfundado cuando es lo más incomodo que existe.

Eso quiere decir que está tomando pastillas. Está con alguien. La muy conchadesumadre.

Relaciones estables, una frase que no funciona conmigo, por eso soy exitoso, solo, pero exitoso. No como ella, que es exitosa pero acompañada. Dos cosas que no van conmigo, definitivamente.

-Te ves diferente. Han pasado los años, pensé que no me volverías a hablar más, con lo raro que te pusiste al final...

-No, todo lo contrario, siempre te recuerdo (sobre todo cuando follo). Es más, de hecho si no te invito no recuerdas que existo, de eso estoy seguro.

-Tal vez sí, tal vez no. Es que, te comportaste tan raro al final, que no sé si acordarme de ti sea apropiado, menos ahora... ¿te conté que no vivo en Chile supongo...?

-No, a penas hemos hablado cuando te volví a contactar (fuera de Chile?, a qué puto te follas que te lleva para otros lados?, qué huevón la pasa bien con tu entrepierna ahora perra de mierda?), por lo cual mucho de ti no me has contado... creo que sería apropiado empezar contigo, yo no soy el centro de esta reunión, jajaja (solamente mi ego que me abandona cada vez más)

-Bueno, si me citas para eso, te contaré lo que ha sido de mi todo este tiempo...

Blablablablabla... finjo cero interés, pero cada frase, oración, proposición que usa, me recuerda que cuando la quise, cuando la tuve entre mis brazos, cuando era humano, ella era todo para mi. Pero yo, yo nunca fui NADA para ella solamente fui un pene con piernas...

¿Será por eso que soy así?

Y movía sus labios nervioso, tiritones, seguro sigues tomando esos medicamentos, esos que también tomo porque quiero ser como tú, tu reflejo, eso quiero, deseo, soy como tú, soy tú y debo acabar con eso porque me hace mal... MAL???, si soy perfecto, soy un monstruo asquerosamente perfecto, soy el Dios de las mujeres que osan toparse en mi camino... soy su DIOS!

-¿Y tú? ¿Qué has hecho de tu vida?

-No quiero aburrirte, así que te haré un resumen...

-No. Nunca me has aburrido. Nunca.

La amo. La deseo. La odio. Como antes.

martes, 7 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 12 (Re-Publicación)

Por fin llegó el momento en que podré verla. Por fin puedo imaginar el instante en que ella llegará y me saludará y escucharé su voz y en que, podré comprobar por fin, si sigue teniendo esa aura. Esa aura que me tiene tan expectante actualmente.

Sigo en mi oficina esperando pacientemente a que llegue la hora convenida. Salir de ahí, correr hacia mi auto y dirigirme hacia el lugar acordado. Nadie debe saberlo. Ni siquiera la puta de mi secretaria, es la que menos debe saber. Si la conozco como creo que la conozco, aunque no creo que mejor de como conozco sus genitales, armará un escándalo que puede repercutir a la oficina y me veré en la obligación de golpearla, esta vez no los pechos o las nalgas o tal vez su clítoris, si no que en plena cara para que aprenda la muy maraca.

Mientras pienso en eso, abro la puerta de mi auto, esta vez vine en mi BMW, no quería presumir demasiado, aunque ya presumo al ser automático y con un reproductor de CD/MP3 que combina perfectamente con la elegancia del tablero central de mando de cuero el cual posee un gestionador GPS de última generación que venía, curiosamente, incluido en el modelo lo cual le da un toque delicioso al vehículo.

Al sentarme, pienso que tal vez hubiese sido mejor echarme un par de condones, pero luego me relajo al saber que en la guantera con puertecita automática que se activa mediante acerco cuidadosamente mi mano hacia ella, se encuentra una caja... aunque prefiero no pensar en eso, ya que si, en algún remoto caso llego a follar, será a capella. De eso no hay duda.

Voy camino hacia allá a toda velocidad, aprovechando la Costanera Norte, la cual proporciona la adherencia necesaria a mi auto último modelo. Aunque eso no me preocupa tanto como me preocupa el hecho de que ella se vea tan linda, hermosa, deseosa, tan puta como siempre la he recordado que mande todo al carajo y no sepa como reaccionar, tal vez reaccione queriendo avalanzarme a ella y quiera ahorcarla como siempre soñé, o tal vez golpearla de tal modo que esa boca que hace maravillas se deforme totalmente y no deje de sangrar y escupir dientes y comience a vomitar porque la golpee en el bajo vientre, ese que desearía a la vez besar y acariciar con la punta de mi miembro. Sólo son pensamientos, nada más lejano a un plan.

Estaciono el auto y comienzo a temblar tanto, tanto que necesito un prozac de emergencia, lo tomo sin agua y me siento en la mesa que reservé y ella aún no llega, pero falta poco porque es puntual, lo es, siempre lo ha sido y llega de pronto.

Esa voz de mierda que deseo escuchar por fin se hace fuerte. Es hora de fingir que estoy bien y no con ganas de cortarme la yugular ahí mismo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 11 (Re-Publicación)

Le respondo el mensaje lo más parcial posible. En ese momento pienso en qué haré cuando esté frente a ella. No sé si me relajaré, no sé si me tensaré de tal forma que salte encima de ella para morderle el cuello y arrancarle la yugular de la manera más piadosa y luego pisotear una de sus putas costillas o simplemente la saludaré dulcemente. El ser humano toma decisiones todos los días de su vida.

Lo que me sorprende de todo esto, es la expectativa que estoy sintiendo para que me responda el mensaje. Redacté algo sencillo, corto y que fuera rápido de responder:

Nos veremos donde tú quieras, no tengo inconveniente. Sólo dime lugar y hora.

Condescendencia y la gran puta. Siempre he sido igual, prefiero que elijan las cosas a tener que discutirlas. Solamente espero paseándome por mi oficina y pensando en que, hace años atrás me pasaba lo mismo esperando que me contestara, con la diferencia que era en mi dormitorio donde habíamos follado miles de veces. Ahora, era diferente. Acá he follado con muchas, menos con ella.

Por fin contesta. Lo hace tan rápido como sé que teclea el maldito teléfono. Me responde que no tiene ningún problema, me da el lugar y la hora. Puta de mierda, me sorprende que siga viva. Cultivó durante toda su atormentada vida tantos enemigos, que si no fuera por ellos... además de sus miedos internos y sus interminables intentos de matarse, que no igualan los mios por cierto.

Si hubiese intentado matarme, no hubiese fallado.

Tantas veces que tuve que recibir sus cortes en mi antebrazo. Veo las marcas y pienso en que debí haber tenido unas razones muy poderosas para haber aguantado tanto esa y muchas otras escenas. Marca de mierda, se ve pequeña ahora pero hace algunos años no dejaba de sangrar, ella llorar y suplicarme matarla y los gritos, el sudor, las pastillas anticonceptivas por el suelo, los tranquilizantes que se cayeron dentro del vaso con agua que estaba roto, los condones.

Puta de mierda.

Lo peor de todo es que tenía ganas de verla. Y esas ganas se canalizaban en una gran y dolorosa erección que no me dejaba en paz. Tuve que llamar a mi secretaria y decirle que estaba caliente y entró y como por arte de magia la calentura fue satisfecha. Faltan dos horas.

Debo elegir si pagar con Dinners o Magna.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 10 (Re-Publicación)

Quise ir a dejarla a su casa y que no fuera a trabajar. Total, es mi secretaria, así que no veo problema. Pero ella insiste en ir conmigo a la oficina. Es molesto. No sé, después de follar prefiero no ver la cara de la otra persona por un buen rato, sobre todo si me desagrada. Ella es buena en la cama, pero no lo suficiente como para querer estar con ella más allá del tiempo normal.

En fin, no tengo ganas de golpear a nadie. Así que le digo que sí a regañadientes y esperando que se dé cuenta que no me agrada para nada la idea. Espero que dentro de su mente no muy cuerda realmente se dé cuenta. Lo dudo. Las desequilibradas solamente piensan en lo que es bueno y malo para ellas, eso incluye llegar a preocuparse por otros, pero siempre cuidando el hecho de que ese alguien sea vital para que su vida, creada en su propio mundo dentro de su cabeza siga funcionando. Y ésta es medio desequilibrada.

En el camino pensaba en alguna forma de desilusionarla, incluso llegué a pensar de tirarla del auto en movimiento, pero era demasiado perafernalico y tal vez, si sobre vivía, la perra me podía denunciar y no quiero más problemas con los pacos. Tal vez si sabía que tenía otra. Pero, de dónde? Tengo muchas minas pa follar, pero como pareja, no gracias.

Así que decidí decirle calmadamente:

-No creo que sea bueno que nos veamos más. O sea, tal vez un polvo por aquí, una chupada por acá. Pero, más allá de eso, no te puedo ofrecer.

-Bien. Bien. No esperaba más de ti.

Lo dijo de una forma tan calmada, tan "ida", tan desinteresada, que a cualquiera que tuviese sentimientos le dolería. Hubiese reaccionado, de hecho, mal y le hubiese refutado lo que decía. Pero en mi caso, no. O no tengo sentimientos o ella no me importa más que un orgasmo fuerte e intenso.

Y digamos que ni eso.

Llegamos a la oficina y me doy cuenta que tenía apagada mi BlackBerry Storm. Dos mensajes. De ella. Mi invitada. Tantos años que no recibía mensajes de ella. Ahí supe que tenía sentimientos. Mierda. Eso no me agrada. Trataremos de sacarle provecho.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Prozac - Cap. 9 (Re-Publicación)

Me abraza y comienza a besarme el cuello. Pienso en cómo moverme sin lastimarla, me ha pasado a veces. Me tiende en la cama como desesperada buscando mi calor, mi cuerpo, mi miembro. Pienso en como hacer que sus manos lleguen donde quiero que lleguen.

En la cama tiramos como dos adolescentes, la única forma que conozco en que se deben hacer las cosas. Besos fuertes, dolorosos, ahogadores. Los mejores. Esos que dejan un sabor a pecado en los labios, la aprieto en mi cuerpo y siento sus pechos delicados pero firmes, los cuales están esperando ser vistos por mi. Contemplados. Acariciados. Queridos.

Toco su cuerpo como si fuera lo último que debo hacer ese día. Toco su trasero con mis manos y la acaricio, no por fuera, sino que por dentro de su ropa, la toco suave, delicado. Sí.

Sí.

Pienso en otra. En alguien que amo. Amé. Ya no tengo sentimientos, me costó mucho trabajo llegar a este nivel y ser el tipo desinteresado y lejano que soy, además de sumamente exitoso en lo laboral y social. Es que la gente busca imperiosamente alguien "asentimental", tiene miedo de encontrarse con personas que necesiten de otros. Soy lo que debe ser, un muñeco sin alma.

Pero este tipo de recuerdos me asusta. Debo concentrarme en calentarme.

Ella mueve su pelvis fuerte en mi miembro. Desea cortarse. Comienza a jadear. Eso me excita. Aunque como las orientales no hay, ellas sí saben jadear. Saben gritar.

Toco sus pechos, los masajeo. Como debe hacerse. Ella me besa, me muerde. El preámbulo me fascina, porque me deja listo para pensar en el próximo movimiento que deba satisfacerla. Lo hacemos y hago que se vaya segundos antes de penetrarla. Eso me encanta, porque las desespera, las acelera, las vuelve loca, las transforma... me tranquiliza.

Un buen polvo. Estamos abrazados y no sé porqué me abraza.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Prozac - Cap. 8 (Re-Publicación)

Hablamos un rato. Primera vez en muchos años que le pongo atención específica a las weas que me dice una mujer. O por lo menos sopeso en cierta medida lo que dice. Anteriormente y de forma usual, hubiese seguido fingiendo que me interesaba en lo más mínimo su conversación y pediría en mi mente un vaso con agua para poder tomarme las pastillas que más rápido me dejen pensando en cómo follarla para que se calle la boca.

Quedamos en juntarnos el día siguiente en un Bar X en un horario X. La mitad del plan estaba listo. Ella iría. Seguro iría. Jamás acuerda nada si sabe que no puede concretarlo. Eso me gusta. Siempre está eso de decir una cosa primero y salir con otra cosa después. Es que hay mierdas que piensan que el tiempo se los debemos a ellos. Mientras reflexionaba en eso y en qué condones comprar que no me aprieten el miembro, problemas típicos de tenerlo grueso, anotaba en un papel el lugar, la hora y dibujaba un triángulo grueso de color azul, gracias a mi pluma Cross.

Cortamos el teléfono. No puedo dejar de decir que se notaba sorprendida y hasta un poco ansiosa por saber qué deseaba de ella luego de tantos años. Sigo deseando lo mismo de siempre. Eso no puede cambiar de un momento a otro. Le dejé la duda y eso es lo importante. Por ahora, he pensado demasiado en otra persona que no sea yo. Es momento de abstraerme de la realidad, tal como ella lleva haciéndolo durante todo el tiempo que sé de su existencia.

Así que, me recuesto y sin ganas de hacer nada más hasta el día siguiente, me duermo. Lo logro gracias a la combinación de pastillas que tomo, porque si no, me dormiría pensando en matar a cada imbécil que se cruza por mi camino, cosa que es moralmente inaplicable pero normalmente pensado dentro del mundo en que vivo.

Despierto y me doy cuenta que son recién las 6 de la mañana, reviso bien mi reloj Orient de oro blanco que jamás se atrasa. Me levanto y decido bañarme, vestirme y luego recostarme y dormir hasta las 9. Que la oficina se vaya al verdadero carajo. En eso llaman a la puerta. Mi secretaria.

Obligado a pegarme un polvo. Y si se me apetece, un par. La weona viene empepada. Le dije que me calentaba. Tal vez y sea cierto.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Prozac - Cap. 7 (Re-Publicación)

En las épocas que corren, guardar teléfonos y datos personales de la gente que te interesa a través de tu vida es algo sumamente extraño. A mi no me parece así. De hecho, creo que es la mejor manera de mantener contacto permanente con aquellos que deseas volver a comuicarte. He esperado mucho tiempo para volver a ver a esa persona y no perderé la oportunidad de hacerlo.

Estoy totalmente seguro que podré volver a verla. Es sencillo, ya que jamás cambia sus teléfonos de contacto, aunque cambie de aparato celular, no lo hace de número, así como yo. Una manía que, de hecho, ella me contagió. Pero ese es otro cuento en este instante.

Tomo delicadamente mi BlackBerry Storm, la cual llevaba sonando un rato y no había contestado estando, embelesado, leyendo la libreta, cuando de pronto vuelve a sonar. Mi secretaria. Me dice que tiene deseos de chuparmela, que no aguanta las ganas de darme besos franceses apretados, duros y dolorosos. Eso me excita, pero medianamente, así que le digo que se tome un par de ansiolíticos, que eso me pone caliente y que me llame en unos minutos más, que estoy ocupado revisando la grilla de canales, suspiro lentamente mintiéndole. Aprovecha entonces de darme la minuta del día siguiente y corta, diciéndome lo mucho que se tocaba la entrepierna mientras me hablaba. Es ninfómana, pero no lo suficientemente loca como para que me fascine.

Tomo nuevamente la libreta en el punto exacto en donde la había dejado y de pronto veo su nombre, su delicado y reiterativo nombre. Ese que siempre llamo entre sueños. Puta de mierda.

Disco los números tembloroso, eso me molesta, así que busco un Valium en mi mesita de noche y me lo tomo, a ver si con eso consigo hilar algo coherente. Ella también me enseñó esa mierda.

Marco y espero. Espero que no esté follando. Como para que conteste el puto teléfono y no la haga corta por el apuro y la sorpresa. Contesta más rápido de lo que pensé y es su misma voz temblorosa y extraña. Indefinible. Listo. Todo es más fácil de lo que pensé.

Sólo falta el desarrollo del acto.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Prozac - Cap. 6 (Re-Publicación)

Sigo mirando hacia el techo después de bañarme. Pero esta vez, paso el tiempo recostado en mi King Plaza tratando de buscar algo interesante en la Televisión Digital, la cual asegura tener variada cantidad de canales. En todos se transmite la misma mierda. La variedad sólo se da por quién te da mayor cantidad de estupideces por minuto.

Fijo mi mente en blanco, como si pudiera hacerlo, así que tomo un Nuprin que tenía en la mesita de noche, me dolía de gran manera la pierna izquierda, específicamente el muslo en su parte interior. No tengo la más puta idea de qué pueda ser. Solamente espero que se me pase el jodido dolor.

Trato de fijar nuevamente mi mente en blanco y no recordar esas mierdas que llaman sentimientos y seguir siendo lo que siempre he sido, algo que me tiene medianamente satisfecho. Por lo menos en mi trabajo soy exitoso y tengo placer continuo y cuando se me place. Conozco mujeres que pueden ser tan putas... no involucran nada más que su sexo. Saben lo que quieren. Lo saben muy bien.

Yo no quiero nada en particular. Por eso es más fácil. Toda esta farsa que es mi vida es mucho más fácil cuando dejas de querer algo. Me levanto desnudo de mi cama y me poso en el espejo, mirándome y repugnándome a la vez que siento que mi cuerpo merece ser mancillado, pero no dañado, usado, pero no maltratado. Y mi cuerpo ha sido utilizado millones de veces.

Sigo mirándome y observando firmemente mis ojos. Solamente veo el reflejo del espejo, o sea, a mí mismo nuevamente. No siento absolutamente nada ni ahora ni antes ni después. Tomo una bata que estaba colgada en mi Salón de Baño y salgo hacia el balcón. Suena mi BlackBerry...

Miro hacia abajo y me pregunto... ¿Dónde dejé esa libreta con esa dirección?

martes, 23 de noviembre de 2010

Prozac - Cap. 5 (Re-Publicación)

Manejo rápido con mi auto sin más preocupaciones que llegar luego a tomar un baño. Por alguna extraña razón que desconozco me siento sucio... no sé si será por la cantidad de polvos con mujeres diferentes que me he pegado alrededor del día o por la sensación que me dejó el último específicamente... no debió haber pasado eso.

Tal vez sea el último Halcion (triazolam) que me tomé lo que me dejó medio imbécil. Más que eso. Perceptivo quizás. Veo hacia afuera de mi exclusivo auto y observo a las personas. La gentuza. La escoria. Las cucarachas de un mundo podrido por el sexo y los vicios. Lo último me agrada bastante en todo caso.

Esa gente que solamente sabe hacer daño y hacerse daño. Mucho daño. Esa que dice querer. Preocuparse. Cuando en realidad, solamente existen ellos para ellos mismos y esa puta preocupación es más bien, preocupación propia de no quedarse solos. Patéticos humanos... tan patéticos como sus necesidades intrínsecas. Tengo ganas de matar.

Son pequeños lapsus que tengo. Pero se quedan en las ganas. No tengo intención de dañar a esa escala, al menos nunca me lo he planteado. Mas cuando los veo pasar así. Amarse así. Mirarse así. Estoy mareado. Tengo ganas de vomitar.

Trato de aguantarme, pero no puedo. Así que devuelvo abriendo rápidamente mi alza vidrios y sacando todo hacia fuera. No he comido nada desde el desayuno. Eso debe ser. Qué asco. Manché la puerta del auto, de seguro. Quiero otro Halcion, pero no encuentro el puto frasco. De veras que era de la pendeja. Suerte para ella.

Sigo pensando en que las personas solamente se buscan para no estar solas. En un punto de mi historia que tengo presente constantemente pero que no describiré porque así se me da la chucha gana dejé de buscar una mina que me acompañara y estuviera conmigo "amando". Así no le hago daño a nadie. Ni a mi mismo. Nuevamente.

Estoy llegando a mi depto. Por fin. Entro rápidamente a mi penthouse. Baño. Descanso. Y miro al techo y me pregunto... ¿Qué mierda hago ahora?

domingo, 21 de noviembre de 2010

Prozac - Cap. 4 (Re-Publicación)

Miro al techo, luego de haber hecho el amor por un buen rato. Con una exquisita previa y con un excelente final. Miro también a mi compañera a mi lado. Ella está feliz. Satisfecha. Con ese rostro post-orgasmo que es típico en las mujeres. Ese que te dice que la pasó bien. Que sigue húmeda y quiere más.

Miro entonces hacia la ventana que se muestra en mi departamento de un ambiente que poseo cerca de Escrivá de Balaguer, uno de los nombres de calle que más adoro decir... siempre es grato pronunciarlo. La miro buscando a otra mujer. Una que de verdad desearía tener tocando mis tetillas, y pestañeando cerca de mi torso haciéndome sentir querido. Casi amado. Algo que es imposible.

Ni yo mismo me amaría. O creo que sí lo hago, pero en mi forma. El mismo estilo que usan el resto de las minas con las que me meto. Yo no sería así, si no fuera por eso... por eso...

Ella empieza a conversarme, como si me interesara alguna estúpida palabra que diga. Pero siento que debo escucharla porque acabo de estar dentro de ella, porque acabo de tocar todo su cuerpo... y eso me hace más cercano... aunque sea por esas casi 3 horas de sexo.

Tanto así que sin darme cuenta la abrazo. Me doy cuenta que sigue húmeda, al igual que las sábanas persas de blanco puro que adquirí la semana pasada a un muy buen precio. Se acerca mientras conversa y se pone encima mío. Su pelvis queda en la mía. Por una fracción de segundo... por una puta fracción siento que todo sería bueno si ella me amara, que estaría con ella, que saldríamos juntos, que conocería a su familia, ella a la mía...

Mierda. Ella es mi juguete, nada más. Y yo para ella también DEBO serlo. Así que le doy lo que ella quiere hasta que se canse de tanto cabalgarme y de tanto recibirme. Se canse de haberme conocido y algún día siga buscando un amor verdadero. Mientras yo, seguiré buscando la mejor entrepierna...

viernes, 19 de noviembre de 2010

Prozac - Cap. 3 (Re-Publicación)

Hora de mi fluoxetina. Necesito de ella. Mil veces mejor que cualquier polvo mágico. Eso sí, no mejor que un buen polvo. Luego de tomar mi agua especialmente traída de Europa, la cual no contiene sales minerales que dañan las paredes del estomago, ya que la misma pasa por numerosos procesos especiales que hacen que se purifique en su estado máximo... me dirigo hacia mi escritorio solamente para contemplarlo. No tengo ganas de trabajar hoy.

Tal vez sea porque empecé agitada mi mañana y mi hora de almuerzo fue bastante fuera de lo común. Pero fuera de aquello, creo que debo buscar algo en qué distraerme. Tomo mi chaqueta y parto. Total, soy el jefe. Puedo hacer lo que se me dé la puta gana.

En mi auto automático comencé a observar a los transeúntes que pasaban. Mayoría mujeres. La mayoría, apetecibles. Deliciosas. Debería estar con cada una de ellas. Así lo deseaba, era irrefrenable, debía tenerlas. No me quedó más remedio que visitar el colegio en el que siempre estaciono cuando siento el mismo deseo animal. Ahí está ella. La mejor alumna de ese céntrico colegio católico. Y también la que tiene la más suave entrepierna.

Esa chica no parece de 18. En realidad, se siente de mayor experiencia. No sólo físicamente, notablemente puedo afirmar que es una excelente oradora (en todo sentido) y muy reflexiva. Y nunca me molesta. No hace problemas. Lo recomendable para alguien como yo.

Estaba esperando en la misma esquina. Ella sabe que una vez a la semana me vienen las ganas innegables de romper su ropa interior con el ímpetu y las ganas de un quinceañero. Subió a mi auto disimuladamente, aunque noté ciertas miradas envidiosas de algunas apoderadas que saben que soy un tipo exitoso y además insaciable en la cama. Por lo menos sus hijas eso le deben contar.

Se subió y de inmediato tocó mi paquete. Duro. Fuerte. Ella sabía qué hacer. No tan rápido. Lo mejor aún no empieza.

Me empezó a hablar en el oído mientras viajábamos. Me hablaba de las ganas que tenía de no parar de cabalgarme mientras recitaba un poema de De Rocka. Le dije que ese tipo me apestaba porque bien sabido es que se llevaba pésimo con Neruda. Así que me calenté aún más.

Llegamos al lugar de siempre. Me contó algo de que le quedaban pocos meses de colegio y que, ser mayor de edad era más que cumplir 18. Casi me dio la lata. Menos mal la hice callar con un fuerte beso con lengua. Fue delicioso. Tocame. Muerdeme. Aprietame. Lastimame. No pares...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Prozac - Cap. 2 (Re-Publicación)

Me quedo frente al monitor de LCD Viewsonic que acabo de adquirir la semana pasada para el PC Intel Quad Core de mi oficina, mirando como las personas creen que conociendo gente en Facebook lograrán tapar sus patéticos vacíos personales, cosa que prefiero hacer visitando un cabaret en donde te cobran por una francesa, pero por lo menos mantienes el status quo.

En eso que reflexiono sobre cómo podría hacerles entender sin tener que torturarlos psicológicamente, aparece mi secretaria. Hoy se ve aún más caliente que de costumbre, lo cual hace que se me entiese el miembro inmediatamente, por suerte, no es problema.

Se dirige directamente a mi escritorio para recordarme que el horario de almuerzo es a las 2.00 pm y que ya son las 2.02 pm, por lo cual estoy retrasado y el almuerzo dura una hora. Le digo que hoy no tengo hambre (pastilas de mierda que me tienen con ganas solo de follar y dormir) y que me quedaré en la oficina. Entonces, ella, en vez de salir, cierra la puerta y se dirige con los ojos entre cerrados (esos ojos que ponen las mujeres antes de saber que se echarán un polvo) y comienza a sentarse en mis piernas.

No desmiento que la exctitación que tenía era enorme, considerando que por fin iba a probar la entre pierna de mi secretaria que tantas ganas tenía de morder. Comenzó a hacerme esos cariños y darme esos besos que solamente dan las mujeres que quieren... y que además conocen lo que te gusta. Eso me comenzó a dar dudas, a la vez que calentar. Porque hacía cosas que solamente hace alguien que de verdad te conoce... y sentí que ya la había tenido en mis brazos, que ya había tocado sus suaves pezones y sus frías nalgas. La conocía. Ya lo había hecho con ella.

Era eso o los ansiolíticos hacían su efecto de crearme realidades que no son. La cosa es que me estaba desvistiendo mientras me lamía, mordía y besaba todo mi torso... en eso, pensé que el piso era más cómodo que la silla. Lo hicimos lento, suave... no como suelo hacerlo con alguien que no conozco. Saborié su cuerpo y ella el mío. Una hora de sexo. Una hora de almuerzo.

Se vistió y yo hice lo mismo. Cuando salió y me miró con el rostro de que "volveré", sentí que necesitaba a alguien en mi vida. Alguien que después de hacer el amor, pudiera abrazar y querer. Pero esa etápa ya pasó y no puedo más que esperar una cacha en la oficina. Es la única mierda que puedo esperar.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Prozac - Cap. 1 (Re-Publicación)

Me tiembla la mano al escribir. Me tiembla la mano al leer el diario. Un nódulo de mierda comienza a salirme en el cuello. Tomo mi santo prozac. Todo pasa. Un valium sería perfecto pa la mezcla del día, si no fuera porque anoche me di una sobredósis de esa wea y todavía no se me pasa el efecto.

Tengo que llegar al auto. Por lo menos es automático. Si tuviera que pasar cambios como los weones, choco. Además voy apurado. Me acabo de pegar un polvo que no me dejó satisfecho. La muy perra hace la mitad de las cosas que hace una mujer de verdad. Incluso una que no ama hace más. Bueno, de qué me puedo quejar, si estaba más drogada que yo.

Veo que en la guantera de mi auto me queda otro valium suelto. Quizás esté vencido, me da igual... compensará la carga de anoche. La mujer con quien tuve sexo sin protección desea subirse a mi auto. Jura que recuerdo su departamento. Confiaré en su juicio.

Creo que comienza a tiritarme el puto ojo. Efecto de los ansiolíticos que me mete el bastardo de mi psiquiatra. Para eso estudian tantos años. Para drogarte o hacerte creer que avanzas. Hace años que no avanzo. Necesito un jale. Pero lo dejé hace años.

Así, mientras bajo por la Kennedy a 100 por hora, como si no hubiera futuro, la mina me dice que me conoce de antes. La veo, como no la vi la noche anterior y la muy hija de puta era una mina que conocí en el colegio, cuando era pendejo. La más rica del 2do B. Y que me dejó pagando como a muchos que traía caliente.

Cuando lo pensé, la vi detenidamente y me detuve en su entre pierna para luego volver a mirar esos pechos que habían sido míos... me di cuenta de algo: que la mina más rica del cole era como las weas en la cama.

La dejé en su depto y me fui raja a la pega. Creo que rozé un par de autos de esos que se pagan en cuotas. No me importa, mientras esté mi secretaria (que me tiene ganas y prefiero que las siga teniendo, porque así se calientan más) y mi café en el escritorio, el resto me importa menos que mi mismo. Mucho menos.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Unos días sin ti

Siempre aviso cuando tomo vacaciones. En realidad, ni siquiera debería hacerlo.

Esta vez es porque hay cosas que no me dejan ver claro últimamente y no puedo ponerle atención como desearía a un lugar como este, que considero mi único nexo con las cosas que de verdad puedo sentir.

Por tanto, re-publicaré unos cuentos que ya había hecho, pero esta vez en orden cronológico para que no haya pierde y sea más fácil para mi encontrarlos también (y para cualquiera en el fondo).

Se trata de "Prozac", el cual si no me equivoco son casi 20 capítulos o un poco más (o menos).

Eso durante el tiempo que mi mente se despeje y me deje ver lo que deseo decir... eso espero que pase pronto.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Cuando las cigarras cantan

Te vi en esa noche tan silenciosa, estabas mirando a la nada, pensando en llorar, imaginando en llorar... se podía escuchar el dolor de tu alma.

De pronto, pensé que podía ser oportuno acercarme. Tal vez, sería bueno consolarte. Lo hice despacio, con tal de que no te dieras cuenta de mi presencia hasta que tus lágrimas permitieran que me vieras. Quería que te sintieras bien.

De pronto, comienzo a escuchar a las cigarras cantar. La noche, no quería ningún otro sonido que tus suspiros, pero estos insectos se interpusieron.

Tomaste de tu cartera algo, no pude ver bien. Me oculté en un árbol. Y empezaste a desgarrarte los brazos con tus uñas y comenzaste a llorar más y más fuerte, quise acercarme más, pero estabas desnudándote y te tiraste al río frente a ti y te hundiste, corrí, corrí, pero las malditas cigarras era lo único que podía escuchar entre tanto barullo...

Extendiste tu mano. La quise tomar pero se desvaneció y solamente permaneció lo que habías sacado de tu cartera... era una nota:

Te quiero. Pero lo siento.

El sonido de la noche se hizo más fuerte y las cigarras culminaron su murmullo como quien finiquita un suspiro de vida...

Tu vida en condicional

Duramos lo que te servimos en tu vida. Haces lo que quieres, nos entregamos, te damos todo lo que deseas, pero nada de eso llena tus expectativas. Solamente el miedo a que te dejemos primero te aleja de todo lo que desearíamos darte...

Felicidad, mi querida amiga. Felicidad. Tan simple como suena, tan simple como se escribe.

Pero la deshechas, a nosotros y a todo lo bueno que podría rodearte.

Eso te gusta. Tu vida condiciona todo lo que llega a ella. Eso te encanta. Eso te mereces.

martes, 9 de noviembre de 2010

Finalmente nos estamos acompañando solamente

Es eso. Una mera compañía. Nos acompañamos mientras quienes realmente lo hacen, esperan o no están o simplemente no existe.

Somos eso.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Fue un agrado conocerte

Quiero que sepas que me es muy grato haberte conocido. Que hemos pasado buenos momentos, algunas veces malos valga decirlo, pero en general muy buenos. Muchas veces me has acompañado en mis penas, alegrías, lo cual creo que está perfectamente bien y me hace sentir que estuvimos conectados.

Me gustó que nos conociéramos de esa forma, aunque fue inesperada, creo que fue una de las mejores. Porque todo se dio súper bien. Y fue entretenido mientras duró, no te parece?

Pero bueno, todas las cosas se quedan en el pasado no más. A penas tengo recuerdos claros de esto, lo que no me hace olvidarte precisamente. Tampoco hace que me seas inolvidable...

Fue bueno mientras duró. Esos consejos que ahora pesan cada vez menos o esas llamadas de consuelo que ni tú misma piensas que me hiciste. Fue bueno, sí.

Fue.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Experiencia

Que eso te sirva de experiencia. Que todas esas cosas que has pasado te sirvan de experiencia para lo que vendrá.

El amor, desamor, la desatención, el olvido.

Todo eso. Que no te vuelva a pasar... y que sigas siendo la persona maravillosa que sé que eres. Lo vas a lograr... aunque sientas que actualmente no tienes ninguna oportunidad de mejorar... aunque lo sientas...

Vas a ver. Todo estará bien. Todo...

sábado, 6 de noviembre de 2010

Momentos buenos juntos

Piensa en esto. Detente un momento. Piensa en cuántas veces la pasamos bien, estuvimos juntos, me quisiste ver, me extrañaste, me necesitaste.

Piensa.

Sigue pensando.

Sí. Yo tampoco encontré respuestas.

Esto resume todo, no te parece?

viernes, 5 de noviembre de 2010

Me dieron ganas de escribirte

Quise saber de ti una vez. Eso fue hace unos días. Me dieron ganas de escribirte, para saber cómo iba tu vida luego de tanto tiempo que no te veo. Y también, iba a aprovechar de contarte cómo estoy yo, aunque obviamente sé que no te interesa saberlo demasiado, pero de todos modos lo iba a hacer, así te animabas a contestarme...

Pero me arrepentí....

Más que nada, fue porque tal vez te moleste, tal vez te incomode, tal vez te dé demasiado lo mismo, no sé. Y como no deseo sentir tanta incertidumbre, preferí dejarlo de lado.

Al menos por ahora...

De todos modos, si lo hago, será con la mejor de las intenciones. Quiero saber de ti porque siempre serás importante para mi. Hasta que me vaya por fin, hasta que desaparezca y todo empiece otra vez.

jueves, 4 de noviembre de 2010

A un matrimonio.

Hace unos días fui a un matrimonio. Mi naturaleza solitaria me llevó a ir solo. Ni siquiera hice mayores esfuerzos para encontrar una pareja (al par de personas que les pregunté, nunca más les mencioné el tema y una me dijo que no porque iban conocidos que ella detesta; tema aparte).

No hubo problemas, quería pasarlo bien y toda la cosa, solo... siempre solo. Pero asumido y sin ningún problema!, todo lo contrario. Pero, fue todo tan inevitable...

Las preguntas: "y su polola?", "y tu pareja?", "pero porqué andas solo si siempre andabas acompañado, hombre!".

Claro. Eso tal vez no sea tanto problema. Y no lo fue tanto porque, me estoy acostumbrando a estar así. Es que con las compañías que he tenido últimamente, creeme que he preferido andar así.

La cosa es que llegó el momento de la cena (la ceremonia fue realmente bonita, corta, pero bonita... además hace tiempo no iba a misa) y me empecé a sentir solo. Veía como todos conversaban con sus parejas y yo, pues nada. Comí. Callado. Solo.

Y empezó el maldito baile. Me quería ir. No puedo explicarlo, pero al final me vi parado frente a la pista mirando como todos estaban acompañados, menos yo. Y me sentí patético. Por desear estar acompañado, por estar ahí, por mirar, por sentirme como la mierda cuando no corresponde, por volver a sentirme un weón solo y triste como hace tiempo no me sentía...

Un grupo de amigos me invitó a bailar, emparejados obvio, pero me vieron ahí y me invitaron a una cerveza. Comencé a bailar y me sentí peor. No sé. Dejé la botella en una mesa, pesqué mi chaqueta y me vine a mi casa.

2 de la mañana.

Y volví a mi casa, me acosté y pensé en lo solo que estoy. En lo que bonito que sería alguien que "apañara" cada instante, me apoyara, me quisiera, se preocupara... pero no. Eso lo había suprimido estos meses para lograr objetivos laborales y objeté mis sentimientos, tanto los buenos como los malos y olvidé esta soledad que me abruma, pero que esa noche me recordó.

Dormí. No me trasnoché más ni me desvelé. Dormí. Y olvidé. Y seguí...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Puros errores.

Vi una vez sus ojos tiernos queriéndome. Vi una vez sus ojos perdidos, buscándome, deseando que quisiera lo mismo que ella. Vi una vez como se sentaba en mis piernas queriendo confirmar nuestro amor.

Sentí como una vez me abrazó buscando el mismo deseo que ella sentía... Sentí como se encerraba conmigo para buscar ese beso furtivo que le negaba. Sentí como me buscaba para sentirse más mujer... aunque fuera solamente por palabras. Sentí como ella me besaba con pena de saber que no duraría nada...

Supe que me quería por su mirada, por su voz tenue y nerviosa, por su belleza que no podía creer que fuera mía. Supe que quería algo más por su boca, que he tenido tan cerca de mí un par de oportunidades. Supe que me quería cuando me buscaba, solamente ella me buscaba... me necesitaba, se preocupaba...

Quise creer esas actitudes de cada una de ustedes. Pero eran mentiras. Puros errores de mi parte, todo, todo eso lo fue, todo eso lo viví erroneamente...

Espero que se vayan. Se vayan muy pronto de mi y encuentre quien no me engañe, quien no me haga pasar por esto, quien me quiera, sin miedos, juegos o posesiones. Sólo amor sincero.

martes, 2 de noviembre de 2010

No pescas

Te hablo, te hablo, te hablo. Te busco, te busco, te busco. Pero, pareciera que realmente dejó de importarte lo que te diga, haga lo que haga. No sé, trato de ser ameno, pero ni eso.

Significa una cosa: Como me temía, el tiempo sigue haciendo estragos. Eso, sumado a tu poco interés (que se veía venir) se tradujo en esto: No me pescas.

Antes, hasta imaginaba que eras tú la que me buscaba. Puras conjeturas sin sentido, no podía andar más perdido en este sentido.

A futuro o nos olvidamos el uno del otro, o esto seguirá siendo un triste monólogo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Tiempo después

Increíble como las cosas cambian. De seguro que cambian. Esos sentimientos que se juraban tan sólidos y eternos se van desvaneciendo o simplemente se van apaciguando. Pasa el tiempo, la vida va cambiando, los intereses también, las personas que conoces te alejan del pasado... siempre y cuando TÚ QUIERAS que eso pase, claro...

Usualmente, pasa.

Con suerte te acuerdas de alguien X. Aunque en el pasado hayas asegurado que era lo más importante para ti, que nunca ibas a dejarla sola... eso, aunque no lo quieras, pasa a ser mentira. Pasa a serlo porque existe eso que llamamos distanciamiento. Y no. No es solamente por ingratitud de un solo lado. Es de ambos. Algo sucede en las personas que sienten que ya no son parte de una vida como antes, aunque lo deseen.

Es una lástima que estas cosas pasen. Pero si, los dos, de verdad, en sus corazones se buscan, tal vez y sólo tal vez, las cosas mejoren y esa distancia que el tiempo se encargó de hacer crecer, disminuya.

Tal vez. Sólo tal vez.

viernes, 15 de octubre de 2010

Pensé que te gustaba

Esas miradas, esas preguntas. Definitivamente pensé que te gustaba. En medio de esa maldita tormenta pensé que querías tener algo. Me mirabas con ganas de que no fuéramos amigos, me hacías preguntas comprometedoras, querías saber si algo podía pasar.

Por eso jugué. Por eso me arriesgué. Pero llegó el temor. Siempre has tenido miedo, de mi? o de que te gustara tanto que no pudieras remediarlo... nunca me dijiste que te gustaba. Pero lo intuí. Con tus besos y tus caricias, lo adiviné.

Pero no.

Tuviste miedo de quererme demasiado. De que estuviéramos juntos y finalmente nos separáramos y nos pelearamos y nunca más nos vieramos... y al final me botaste... a alguien que estaba dispuesto a quererte tal cual eras y estar para ti siempre.

Cómo pudiste no haberte dado cuenta de que esto podía pasar... te quiero todavía. Pero ya no sé cuanto...

jueves, 14 de octubre de 2010

No se acuerda ni se acordará

Me hace reír el sólo hecho de que yo sí recuerde y ella, no.

Me hace sentir melancólico el sólo hecho de sentir que no estás en mi mente. Ni yo en la tuya.

No sé ni siquiera para qué intenté tantas veces que nos vieramos, que nos juntaramos o saber de ti... aunque fuera un poco. Tú con suerte recuerdas mis dos apellidos.

Qué manera de perder el tiempo y neuronas contigo, tus recuerdos y el poco cariño que decías tenerme...

miércoles, 13 de octubre de 2010

Me la imaginé

Te ha pasado que te imaginas a las personas más que conocerlas realmente?

Eso me pasa a menudo. Imagino que eras tierna, imagino que eras fiel, imagino que no me mentías, imagino que eras incondicional, imagino que te darías cuenta de a quién tenías al lado. Nada de eso pasó. De hecho, creo que pasaron todo lo contrario: Eras fría, inexistente, casi un flash.

Y por sobre todo, no valorabas nada. Eso, en el peor de los casos. En el mejor... todo eso me encantaba. Y era ciego. Y me seguía imaginando cosas. Es mejor imaginarte que sentir que no exististe jamás.

martes, 12 de octubre de 2010

Deseos internos

Estabas escondida detrás del teléfono, balbuceando incoherencias. Tu vida se estaba llendo al carajo solamente porque en tu pequeña mente enferma así pensabas que debía ser. En cambio yo, al otro lado, preocupado de que fueras (una vez más) a causarte un daño del cual te arrepentirías, solamente pensaba en que no querías vivir más y me dolía... tan poco era lo que habíamos vivido?

Eso no importaba nada, sobre todo si había una gillete entre tú y tus brazos, piernas o cuello. Era lo único que pensaba mientras corría a ir a verte. Me detuviste. Me dijiste que era tarde. Que lo deseabas y lo hiciste. Te estabas desangrando.

Fue lo único coherente que pude escuchar antes de tu último respiro. Te mataste. Y querías que estuviera en primera fila.

Creo que tengo que aprender a elegir de ahora en adelante...

lunes, 11 de octubre de 2010

No querías esto

Te pillé. Sabía que me habías mentido. Me dijiste que era el único. Pero la realidad, era que cada vez que peleabamos, cada vez que no resultaba algo entre nosotros... te ibas a verlo.

Luego, cuando terminamos, lo seguiste viendo, como el único imbécil que te soportaba. Incluso, si deseabas hablar conmigo llegabas con él de la mano y lo dejabas antes que yo lo viera. Así de bajo llegaste.

No querías esto?, no querías que lo supiera?, que supiera que le hacías regalos caros, que salías con él a ver esas películas que decías que NO TE GUSTABAN!!!, que tú misma me dijiste que NO TE GUSTABAN!!!!

Me mentiste una y otra y otra vez sin ninguna puta compasión. Lo presentaste sin problemas en tu casa mientras que conmigo hasta vernos era a escondidas.

A mi me NEGASTE MIL VECES. A él... no tuviste ese problema, cierto?

Sí. Me odiabas, asumelo. No. Peor aún. Te era indiferente. Me usaste mientras nadie más, absolutamente nadie más te quería ni te consolaba... sólo yo...

Eso fui... un maldito acompañamiento. Gracias por mentirme, gracias por oculatarme cosas.

Gracias por NADA.

domingo, 10 de octubre de 2010

Esos días

Simplemente me puse a recordar los días en que sí fui feliz contigo. No fueron pocos y los recuerdo todos. Más que nada, porque no ha habido nadie que haya logrado lo mismo conmigo. Ni siquiera con... no. Nada. Aunque lo busque.

Ese día en que fui a buscarte a la Estación es uno de los que más recuerdo. Me estabas esperando sentada y mirabas quienes subían las escaleras por si venía yo. Habías estado enferma y no nos habíamos visto hace días. y tu abrazo fue tan sincero, tan fuerte y tan tierno... sobre todo si hubieses visto tu cara. Realmente querías verme.

Eso ya me hacía feliz.

Luego, solamente caminamos. No tenía otro plan que verte, saber de ti y estar contigo. Y así fue. Hasta que llegamos al Museo. Justo, sin que fuera el destino quien lo decidiera, había un especial de ................, justo lo que más te gustaba. Eras como una niña pequeña (parte de lo que me encantaba de ti), eras feliz, como si hubiese sido una sorpresa... pero fue el destino el que me quiso dar una mano esa tarde.

Y se nos hizo la noche.

Luego, nos sentamos en un banco cerca del parque a conversar más y más. Se me hacía tarde, pero no quería dejarte. Tampoco tú querías, pero pensaste primero en mis responsabilidades antes que otra cosa.

Tierno de tu parte.

Luego el viaje en el Metro fue aún más especial. Tierno, suave... íbamos tan abrazados como nadie. Seguí mi camino, como la persona más feliz sobre la maldita Tierra.

Y nadie, te juro, nadie ha hecho nada tan simple pero especial como tú: acompañarme. Sin ningún puto pero. Sólo estar ahí y ser tú.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Reemplazables

Hoy me puse a ver muchas series. Y, casualmente, en un par de ellas se trató una misma frase: "Todos somos reemplazables". Las cosas de la vida. Y me quedó dando vueltas la situación...

O sea, cuando alguien se va de tu vida, facilmente llega otra persona y toma su lugar. Y hará exactamente lo que hacía la otra, sea lo que sea eso. Apoyo, amor, comprensión, lo que sea... No creo que sea tan así. Tal vez la gente que no valía mucho la pena o que simplemente estaba de paso en tu vida, puede que sea reemplazable. Las personas que realmente no estaban tan ligadas, tan cercanas, tan unidas a ti. Esas, quizás...

Pero, las que de verdad significaron algo en tu vida, las que fueron importantes, las que lo serán siempre, las que tienen un estilo propio quen solamente en tu vida pueden caber... esas... esas nunca podrán ser reemplazadas, ni cambiadas, ni sustituidas... jamás. Son personas invaluables.

Así debería ser, al menos... lo que es yo, sé que soy totalmente reemplazable y muchas veces lo he sido... otras, nunca lo sabré... sólo tú lo sabes. Sería bueno que me lo dijeras al menos.

martes, 5 de octubre de 2010

No alcancé a decirte nada.

Te imaginas que un día no amaneciera o simplemente no volvieras a verme porque el destino quiso que la vida llegara a ese final. Qué me dirías?

Nada, seguirías ene se juego sin fin del silencio que te caracteriza. Ni siquiera pena habría...

Qué como lo sé?, porque sé cuando un corazón está congelado, eso siempre se nota cuando te habla, cuando te ignora, incluso, cuando intenta quererte...

Piensa entonces si ésta fuera la última vez en que me ves, en que puedes decirme algo... qué dirías?, qué pensarías de mi? Tal vez, nada... simplemente no alcanzarías siquiera a pensarlo...

lunes, 4 de octubre de 2010

Tantos No.

Dijiste tantas veces no, que te olvidaste del no más importante:

No valgo la pena

Al menos, lo intentas

No sé porqué pierdes el tiempo conmigo, pensé que había quedado todo muy claro. Tanto, como para que desistieras de buscarme. Para que te mientes a ti misma... no quieres nada de mi, absolutamente nada...

Ni siquiera creo que sientas simpatía por mi... estás forzándote por lo que alguna vez fue. Yo hubiese querido que fuera todo mucho mejor, pero tú NO, ni ahora ni antes ni mañana...

En todo caso, no discuto que al menos lo intentas. Pero la cuerda se volverá a cortar. Es un cuento de nunca acabar...

viernes, 1 de octubre de 2010

My Child

Disturbed - My Child
(sin comentarios)

Tore it up again, I couldn’t stop again
Letting go till there was nothing in the way
Fuck the feeling then, I cave in again
Sweet surrender to the angel I deny
When you came to life I was terrified
I knew that nothing else would ever feel the same
Doubt came over me; what kind of father would I be?
Another time I could stand up and be a man
To change a face in my life
Your future and mine
Time to do what is right
A new beginning

The world around me died
When I saw that heartbeat
I knew it wasn’t a sin
Can someone tell me why
This has happened to me?
Why was it only in death
Would you redeem my child?

No serenity within agony
Every day brings on
A hundred ways to fight
Constant scrutiny
I can feel you judging me
Resurrecting every demon that’s inside
The priest was horrified
You struggled for the life
That one desire was
The dream I sought for yours
Creeps cripple me, the reaper kidded me
Left me early for the path I’d come to adore
To change a face in my life
Your future and mine
Time to do what is right
A new beginning

The world around me died
When I saw that heartbeat
I knew it wasn’t a sin
Can someone tell me why
This has happened to me?
Why was it only in death
Would you redeem my child?

My child!!!

The world around me died
When I saw that heartbeat
I knew it wasn’t a sin
Can someone tell me why
This has happened to me?
Why was it only in death
Would you redeem my child?

I pray you will redeem my child



jueves, 30 de septiembre de 2010

Si hubiese elegido diferente

No me habría desvelado toda la noche por ti.

No te habría propuesto lo nuestro.

No te habría adorado.

No me hubieras negado.

No me hubieras odiado.

No te hubiera conocido.

No te me habrías acercado.

No te habría besado.

No te habría gustado.

No me habría dado cuenta en cómo iba a terminar.

No me hubieses alejado.

No te hubieses alejado.

No estaría escribiendo esta wea.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Siento poco

Cada vez siento menos la nostalgia o el añorar cosas mejores. No es que haya dejado de valorar estas cosas. Ahora sigo no más.

Ya no me quiero preocupar de situaciones que me quitan felicidad. Tampoco en personas que no me ayudan a conseguirla. No. Ya no quiero preocuparme de esas cosas, de verdad, quiero tranquilidad.

Tal vez eso signifique sentir menos. Pero no creo que sea así. Pienso que puedo salir adelante, puedo sentirme bien. Un poco más relajado, quizás...

Quizás...

Me han dicho (5)

"Sé que en el fondo, sigues siendo tú. El que alguna vez conocí..."

martes, 28 de septiembre de 2010

Me han dicho (4)

"Eres tan especial... tan diferente a todos. Eres como un trébol de cuatro hojas..."

Me han dicho (3)

"Dame tiempo para decirte te amo. Si ese tiempo no llega... entonces, déjame"

Me han dicho (2)

"Escuchas, escuchas?, mira... escucha mierda... cómo me hiciste enojar weón... contento, contento?"

Me han dicho (1)

"¿Qué?, de qué relación me hablas, aquí no hay ninguna relación!, todo fue... un par de tiradas no más"

lunes, 27 de septiembre de 2010

No fue como me lo prometiste

De repente el tiempo me ha de volver desconfiado. O menos iluso. Creo que lo último es firmemente más importante. Y lo está logrando. Algo me pasa que, ya no siento ese desespero, esas ganas de no ser odiado, dejado de lado, entristecido...

No. Eso no me está pasando.

Debe ser el tiempo solo, eso hace que te vuelvas más duro, menos dependiente. No cuento ni mis problemas, en cambio, los afronto, los encaro y he logrado cosas y las seguiré logrando. Porque nada fue como me lo prometieron.

Me dijeron tantas veces que me querían, que no me dejarían, que me necesitaban, que estarían ahí, que las cosas saldrían mejor, que no estaba solo. Todas esas palabras fueron caducas ante los hechos. Así de simple.

Y me hicieron, sin saberlo, mucho más fuerte. No importa que no se cumplan esas promesas que resuenan en mis recuerdos, lo importante es en lo que me convirtieron ahora.

Estoy sintiendo que estoy evolucionando.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Logro

Lo hice. Lo intenté. Me la jugué. Me fue bien... me siento tranquilo y estable ahora.

Por fin.

Ves.

Te dije que cuando sucediera, te lo contaría, fuera de la forma que sea...

Un pequeño paso para la tranquilidad que me embarga... ojalá dure mucho tiempo.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Dime adíos

No sigas con esto. No te das cuenta cuanto me afecta. Estoy seguro que en el fondo de tu corazón también es difícil para ti, porque si no, no entiendo el porque lo hiciste. Diste media vuelta, y no supe más de ti. Ni siquiera me dijiste adiós.

No te importaba poco. Dijiste tantas veces que me querías, abrazándome. Pediste tantas veces que no te dejara jamás, temblorosa. Y pasa esto. Porqué las personas quieren irse!

Protegerme?, cuidarme desde lejos?. No. No te das cuenta de lo que realmente significa que te hayas ido así de mi vida.

No tienes idea de cuánto te necesité. No. No tenía que poner una "batiseñal" para que te dieras cuenta. El verdadero apoyo llega por si mismo.

Al menos, me hubieses dicho adiós...

martes, 21 de septiembre de 2010

Intención

Intenté que saliéramos, intenté hacerte feliz, intenté preocuparme, intenté estar ahí.

Al final, aunque me esforzara nunca veía una sonrisa en tu rostro. Por un momento, en muchos momentos, pensé que desperdiciabas a alguien bueno en tu vida, pero... eso no lo puedo juzgar yo. Ni siquiera sé si fui tan bueno en realidad... lo único que sé es que todo lo que hice quedó en "intención".

No quisiste más que eso de mi.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Hay límites

Cuando simplemente no se puede hablar si no que solamente discutir, las cosas se vuelven insostenibles. Cualquier cosa se vuelve una discusión. Y se dicen cosas que no se quieren decir.

Bueno, esto último nunca lo he creído mucho que digamos, en realidad siempre decimos lo que pensamos. Que termine siendo doloroso es otro tema. Pero, si se vuelve repetitivo, entonces estamos en problemas.

Hay límites. Las personas deben tratar de entenderse, sobre todo si se quieren, ¿porqué entonces es tan difícil de conseguir? Puede ser rabia, puede ser hastío, puede ser de todo.

Siempre cuando llego a este punto (todos hemos llegado, todos llegaremos y todos seguiremos llegando) siento que las cosas se me escapan de las manos y siento como ya nada puede ser como antes y... sinceramente, siento miedo. Miedo de finalmente perderla, más que nada por mi responsabilidad. Más que nada, porque siento que en cierto sentido soy culpable de lo que pasa.

Y claro que lo soy. En realidad, lo somos.

Las peleas son de a dos, las discusiones son de a dos, los desacuerdos son de a dos. No hay ganadores ni perdedores, solamente hay gente herida...

Quedo mal después de una discusión, la otra persona pienso que también (no siempre). Es tan fácil izar una bandera blanca... intentémoslo, quieres?

sábado, 18 de septiembre de 2010

La Prueba de la Puerta

Esto lo escuché en la película "Una Historia del Bronx" y tal vez le sirva a algunas personas:

Si sales con una chica y la llevas en auto, hazle la prueba de la puerta. Es fácil. Abre la puerta del auto de su lado, esperas que entre y luego te das la vuelta por la parte de atrás. Obviamente, el lado tuyo del auto debe estar cerrado también, si la chica en cuestión no saca el seguro de tu puerta, ni siquiera se toma la molestia en hacerlo, entonces no habrá próxima cita. No vale la pena.

Es tan egoísta, que no piensa nada más que en ella y esta simple prueba lo demuestra. Si no pasa la prueba, olvídala.

Es sencillo. Y... funciona.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Dediqué una canción

Pocas veces he dedicado una canción. Por decir que... nunca. Bueno, casi. Una vez lo hice. Y con magros resultados.

Resulta que esa canción pertenecía a unos recuerdos "no muy gratos" para la chica en cuestión. Por tanto, me lo agradeció, pero me salió con otra historia entre medio que definitivamente no quería saber.

Y me dio pena, puesto que lo había hecho con las mejores intenciones y porque de verdad era lo que sentía. Pero esta chica era tan... no sé. Sentí que de verdad no lo agradeció. Así como muchas cosas que jamás agradeció.

En fin. Prefiero escuchar canciones que me recuerdan a alguien que realmente dedicarlas. Por si acaso, al menos, por ahora.

jueves, 16 de septiembre de 2010

No se vale buscar: Sólo encontrar

Algo parecido me han dicho últimamente. Y, como me estoy acostumbrando seriamente a esta situación apremiante, al parecer es la mejor opción.

En esta vida estamos acostumbrados a buscar las cosas, a esforzarnos a lograr todo lo que queremos. Pero... no siempre es así. A veces, las cosas solamente llegan. Oportunidades, momentos, personas... que no buscas. Cuando exactamente dejas de buscar, paf!, aparecen.

Suele sucederme.

Así que, ahora no espero nada, sigo adelante, hago mis propios planes y no espero nada. Esa es la actitud... que debe prevalecer, siempre. Siempre...

Así espero.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Por diversión

No tenías nada mejor que hacer que meterte conmigo. Por eso lo hiciste. Tal vez, fue porque querías equivocarte, oh claro. Por supuesto que pudo haber sido por eso. Es fácil saber cuando las cosas saldrán mal. Dejaste que me encganchara, lo permitiste, lo lograste, me heriste.

Por tu parte, todo fue coser y cantar. Nada del otro mundo, nada que te importara realmente. Me viste sufrir, te fuiste de mi.... y nada. Sólo pensabas en lo imbécil que fui al quererte demasiado, te hastiaste y seguiste adelante, dejándome atrás.

Te burlaste de mi. Me decías que era un patético, en frente de todo y cada uno que ni siquiera me conocía. Es eso lo que más te hacía gracia. Me dijiste tantas veces que "me dejara de joder". Eso fui para ti. Un imbécil que te jodía la pita...

Fui una mera diversión en todo sentido para ti. ¿Te gustó destruir mi corazón? ¿Te divertiste?

Qué bien por ti. En serio que sí.

martes, 14 de septiembre de 2010

En ese bus

Me sorprende que después de tantos años, aún lo recuerde. Seguramente, lo has olvidado por completo. El asunto es que, se dio la oportunidad en que nos quedaramos solos... y fue en un bus antiguo. Creo que fue por circunstancias que ahora no importa recordar, tanto como realmente importa recordar esto: estábamos solos.

Era el momento. Era un niño. Tú también eras pequeña. La única de los dos que quería tomar realmente la iniciativa. Yo, por mi parte (y como generalmente me pasa), no me daba cuenta de nada.

Hasta que llegó el momento en que nos quedamos solos y sentados uno al lado del otro. Este bus tenía unos brazos que se movían, así que lo moviste y quedamos aún más juntos. Y me miraste, con unos ojos coquetos. No atiné a nada. Pero fueron instantes tensos, fuertes... y con mucho cariño.

Fue bonito. Luego, pasó lo que tenía que pasar entre los dos (más temprano que tarde), pero ese día, fue genial saber que nada se presionó, sólo se dió el inicio de algo. De algo que pasó hace mucho, pero no deja de ser un bonito recuerdo...

lunes, 13 de septiembre de 2010

Gracias por no mentirme

Te vi muchas veces llorar por esa persona. Rabiar por esa persona. Y decir cuánto la querías... solamente miraba como cambiabas tus palabras, dependiendo si lo odiabas o si lo amabas.

Así me la pasé mucho tiempo. Sin saber que la verdad, muy dentro de mi, solamente quería que lo odiaras, que lo olvidaras y que vieras que la única persona que realmente te quería, era yo. En el fondo, también querías amarme. Lo sabía.

Hasta que pasó.

Los dos estábamos solos, uno contra el otro, mirándonos. Tu suave sonrisa y voz tenue acompañaba mi susurro. Eras la más hermosa en mis brazos y yo el más ansiosos en los tuyos. Me miraste suave y me dijiste que lo hicieramos... pero: tú no eras para mi. No me "merecías". Te seguí mirando fijamente, sabiendo que aún estabas con él, que nada me importaba, pero... esas palabras. Eran tan sinceras, que mi corazón no las pudo dejar pasar...

Y así fue. Te solté. Y miré al techo... y tú me abrazaste.

Gracias por no mentirme esa vez. aunque aún, a años de que eso pasara, sé que en el fondo queremos que se repita y ver qué nos decimos esta vez. Algún día será así...

sábado, 11 de septiembre de 2010

A un lado

Y pasó el tiempo. Sin remedio ni esperanza. Las cosas pasan por algo y esta no podía ser la excepción. Sea como sea, esto es lo que siento que realmente pasó:

Me empujaste. Me sacaste de tu vida. A pesar de que no quería que sucediese. Pensé que era bueno que yo estuviera en cada momento, cuando me necesitases. Pensé que era algo que valorabas.

Siempre en el "pensé". Estaba re equivocado...

Me di cuenta que era un cacho. Una molestia. Que no debería haberme acercado tanto a algo que no deseaba aferrarse a mi. Se notaba, siempre se notó, solamente que yo no lo quería ver, no me quería dar cuenta, qué se yo... Hasta que pasó. Hasta que la lejanía fue tal que comencé olvidando hasta porqué llegué a esta instancia.

Lo he dicho y pensado muchas veces. Estaré cuanto tiempo desees que esté ahí para ti. Si las cosas deben acabar de alguna forma, así será. Qué más puedo hacer si no me quieren en sus vidas?, así me hacen sentir!

Y siguen sin decirme nada.

He vuelto a lo de antes. Obviamente pasan cosas en mi vida, pero ya no las ando contando para sentirme reconfortado. Sólo pasan. No tengo confesores. Ni consejeros. Sólo ejecuto. Comando y ejecuto.

He vuelto a ser una máquina...

Espero que alguna vez pueda ver y saber de ti porque quieres que esté ahí. Si no, seguiré recordando lo que alguna vez fue. Y en algún momento, aunque ahora lo veo difícil... también olvidaré. Y será doloroso... tanto como perder este lindo sentimiento que está en mi y se está perdiendo, como se perdió desde que nació...

Me hiciste a un lado... y no pude hacer nada para sentir algo diferente.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Disturbed - Crucified

Otra de las canciones más potentes del nuevo disco de Disturbed, "Asylum", es Crucified, que trata cuando una decepción amorosa, que no veías venir, se avecina hacia ti y te sientes tan podrido, tan miseralbe, tan vulnerable... cuan crucificado ante el sufrimiento.

When others left before

I could never turn away
Now that it’s come to this
Is there nothing left to say?
I’ve never known before
Such exquisite suffering
As I watched you walk away
I gave into panicking
I can’t believe that
This is really happening
Am I really lost again?
Desperation drives me insane

I will focus all the pain
Right into your heart
Till it makes you blind
Till the faces of your former world
Have fallen from your sight
Till you’re mine and do the works
I tell no longer dominate your mind
I’m crucified

Cold and unwhole again
Crying out and questioning
Will I ever love again?
What’s the point of anything?
It takes a toll again
This is where the fun begins
Visions haunt me through the night
Now I’m dying for your sins
I can’t believe that
If you look me in the face
You can say there’s nothing left
Our silence drives me insane
I will focus all my pain

Right into your heart
Till it makes you blind
Till the faces of your former world
Have fallen from your sight
Till you’re mine and do the works
I tell no longer dominate your mind
I’m crucified

I cannot feel anything
And you’re ripe and hot
Although you’re married to the cross
Upon it I will remain
I can’t feel anything
Which inside is festering
You nearly took the cross
Upon it I will remain
I will focus on my pain

Right into your heart
Till it makes you blind
Till the faces of your former world
Have fallen from your sight
Till you’re mine and do the works
I tell no longer dominate your mind
I’m crucified

Till it makes you blind
Till the faces of your former world
Have fallen from your sight
Till you’re mine and do the works
I tell no longer dominate your mind
I’m crucified