lunes, 14 de julio de 2008

Temores

No puede volver a pasar. De verdad que no. No puede ser que me esconda, arranque, no exista. No sé qué sucede... es tiempo maldita sea, es tiempo. Pero no puedo dejar de hacerlo... Entrar y salir, huir de ahí es lo único que sé hacer.

Aquel día llegué de improviso, no pude evitarlo, salí, no miré nada. Luego decidí volver y tampoco dije nada. No pude decir nada, ni siquiera miré. Mierda, no pude mirar... pero algo divisé... una mirada, entre pena, nervios, no saber qué hacer, lástima. Es la misma mirada que me hizo regresar...

Tenía tanto miedo, tanto temor, que sólo necesitaba... necesitaba lo mismo de lo que estaba huyendo. Lo necesitaba, pero no sé, no sé. Sólo quería acercarme, no arrancar... pero soy un cobarde que ni siquiera se atreve a ser sí mismo y vive de la lástima. De esa que le queda guardada en su interior. De esa que le dieron y que cubrieron como cariño.

Quise decir algo, pero a penas se escuchaba mi voz, mierda, tanto deseaba decir algo y no se escuchó, mi puta voz se desvanecía y quería que me dijera algo que todo volviera a ser como antes, sin escapar más, no puedo más, lo siento..., no me escuchó.

Perdoname, no quise esto, no quería llegar al extremo, pero no puedo seguir escapando, huyendo sin sentido hacua la nada. No tiene sentido alguno todo esto, no tiene pies ni cabeza. Lo sé y no hago nada, porque me acostumbré... a no mirar, a no existir, a ser un fantasma de lo que alguna vez se llamó persona...

Escapé de mi temor... ese temor que es el de enfrentar la realidad, esta porquería de realidad...